El Dépor volvió a demostrar varias carencias antes de lograr el empate
17 feb 2014 . Actualizado a las 11:55 h.Antes de la aparición mística del minuto 95, atribuida por Fernando Vázquez al espíritu de la afición, hubo toda una serie de revelaciones sobre las dificultades del Dépor en época de abundancia. Varias de las plagas ya existían antes del maná del mercado de invierno, pero ahora se suman otras de nuevo cuño.
Defensa a balón parado
Otro error, y van catorce
El temor blanquiazul a las jugadas de estrategia coincidía ayer con la fortaleza rojiblanca a balón parado. Terreno abonado para una profecía que se cumplió en el minuto 26. Al menos, el Sporting tuvo la decencia de avisar. Calcó el desarrollo de dos saques de esquina consecutivos. El primero, devolvió la pelota al córner. El segundo concluyó con ella en la red.
Como ocurriera en Murcia y tras otra ronda de disquisiciones en el vestuario, el Dépor persistió en la defensa combinada. Los visitantes encontraron en la fórmula una invitación al aclarado. Carmona y Mandi desactivaron a Bergantiños y Juan Domínguez arrastrándolos fuera de la zona de remate y facilitando la irrupción de Barrera, al que seguía Núñez. Borja se anticipó por dos veces en el primer palo, pero el último de sus despejes acabó en pies de Mandi.
Juando había perdido la marca tras el rechace, así que el central de los gijoneses pudo colocar el cuero sin estorbo (llegó tarde Luisinho a la ayuda) en los pies de Bernardo, que se había desecho de Insua y remató a placer.
Saques de esquina a favor
Mejor, a pie cambiado
Hasta que se lesionó, Salomao ejecutó todos los córneres. Sin generar peligro. Ante el Murcia se había turnado con Rabello para sacar siempre a pie cambiado y el Dépor sí logró poner en aprietos a los de la Condomina. El centro del gol de ayer lo puso Luisinho; a la izquierda del portero.
Salida desde la zaga
Sin opciones de pase
Los problemas a balón parado persistieron con la pelota en movimiento cuando el Dépor intentó salir jugando desde atrás. Funcionaron las marcas de los visitantes y la responsabilidad de sacar la bola recayó casi siempre en Insua y Marchena, a los que Bergantiños bajó a ayudar varias veces. Por delante, los candidatos a receptor estuvieron demasiado estáticos.
Balones en largo
El muro de Bernardo
Ante semejante panorama, la zaga blanquiazul recurrió con frecuencia al balón en largo. Un chollo para Bernardo, que le ganó la partida a Borja. El ariete, negado ayer, careció además de apoyos en los que descargar juego. Rabello empezó acompañando al madrileño desde la segunda línea pero estuvo bien sujeto por Sergio Álvarez.
La situación no mejoró con Toché como referencia (ni siquiera cuando se le sumó Lopo). Y es que la contundencia de la defensa gijonesa se alió con el desatino en los envíos. La mayoría, a través de Fabricio, diana ayer de las broncas de Marchena -la primera, al enviar la bola fuera a toda prisa, antes de que el colegiado pudiera olvidar la amarilla que le había quedado pendiente al central por una jugada anterior-.
Banda derecha
Desaparecida en ataque
Cuando Núñez abandonó el campo, las carencias ofensivas de Laure quedaron al descubierto. Su indiscutible entrega no da réditos más allá de campo propio. Ni con tres referentes consiguió poner un buen centro. Tampoco es que con el 7 sobre el césped los de Vázquez dijesen mucho por la derecha. Todo lo bueno llegó en la zurda.
Remate
Pocas opciones en el área
La suma de Salomao y Luisinho da un costado de Primera. Los portugueses estuvieron sobrados durante los tres cuartos de hora que duró su convivencia. Sin embargo, faltaron rematadores para cristalizar la superioridad en esa orilla. Al Sporting le bastó con anular a Borja, casi siempre en el primer palo, porque hasta bien entrado el segundo tiempo nadie acompañó al 9 en el área rival.
Defensa de tres
A Lopo le falta arranque
Hasta que Vázquez le ordenó cambiar su puesto con Marchena, Lopo ocupó el lado derecho de la defensa de tres (como en los ensayos en Abegondo). El catalán tuvo problemas para dar salida a la bola en esa posición. Después, acabó de ariete en busca del milagro. Llegó en el 95.