Los mayores le somos así», terminó disculpándose un viejo deportivista al que, primero, le prometí que haría llegar a Xurxo Fernández su felicitación por el reportaje que bajo el sugestivo titular de Un empate con todas las de la ley, aparecía ayer en la sección de Deportes. El tema del empate Dépor-Sporting (1-1) sigue caliente y tratado con la objetividad respaldada por varias citas al Reglamento de Fútbol, que viene reclamando nuevas medidas disciplinarias que ayudarían a los árbitros. Pero el inmovilismo es una tendencia demasiado asentada en el fútbol actual, cuyos dirigentes no son amigos de las novedades aun sabiendo que beneficiarían el espectáculo. Desde las tarjetas por indisciplina, la numeración en la espalda de los jugadores y los cambios durante el encuentro, ha pasado quizá medio siglo.
Pero este comentario de hoy se debe a un tema tan actual como el sucedido el domingo en Riazor, originado por el gol coruñés conseguido in extremis, instantes antes de que el árbitro hubiese señalado el fin del reñido encuentro. Esta última explicación no está de más repetirla, desmintiendo esa tendenciosa versión de que «el empate del Deportivo llegó fuera de tiempo». Decirlo es como faltar a la verdad, y esta afirma que es el árbitro quien posee la potestad del comienzo o final de un plazo de tiempo en los partidos de fútbol.
¿Qué en el ambiente se demandan nuevas reformas en el reglamento de fútbol? Sin duda. Pero en tanto no se legislen esas novedades, que las habrá y no tardando mucho tiempo, vale y es legal lo sucedido el pasado domingo en Riazor.