Siempre nos quedará un córner

José M. Fernández PUNTO Y COMA

TORRE DE MARATHÓN

26 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El mejor antídoto cuando escasea el juego. A falta de otros argumentos, el balón parado es una buena solución. El Dépor lo ha sufrido en sus propias carnes -es el único lunar de su conocida solidez defensiva- y lo ha aplicado con cierto éxito a lo largo de la temporada. Un par de triunfos llevan la firma de Insua -en Las Palmas y Huelva- y en las dos últimas jornadas ha sumado sus cuatro puntos en el tiempo de descuento, también gracias a un par de acciones generadas tras sendos saques de esquina. El balón parado, la jugada de estrategia, es el nuevo tótem del fútbol moderno, un arma al alcance de cualquiera. Ni el Barça ni el Real Madrid andan demasiado preocupados por su mayor o menor acierto en la estrategia, quizá porque por talento y juego andan sobrados de otros argumentos ofensivos. Más, mucha más importancia tiene en la Segunda División actual, una categoría en la que los pequeños detalles deciden ascensos. Basta con esfuerzo, dedicación y voluntad. Y si además tienes a Insua, Marchena, Lopo, Toché, Borja... llega con un córner.