No cabe polemizar sobre el «Plan de los 8 segundos», recurso para el juego de ataque que nació emparentado con el baloncesto, aunque el de la canasta es un deporte más adelantado y vivo que el fútbol. En una ocasión se lo hicieron ver a Di Stefano, que no lo aceptaba, y cuando le mostraron unos gráficos donde se reflejaban la eficacia de ciertos movimientos de ataque buscando llegar mejor posicionados para el enceste, el argentino siguió defendiendo la estrategia (?) futbolística, replicando: «Ustedes olvidan la ventaja de jugar el balón con las manos?», pues para Di Stefano no había deportes más populares que el fútbol y el boxeo.
Tampoco se trata de hablar hoy de Di Stefano, sino de comparar el fútbol con el baloncesto porque cada uno en su escenario y previamente bien ambientado el espectáculo, la entrada está asegurada. El «Plan de los 8 segundos» resulta más fácil de ejecutar ante la canasta que el otro, cuyo objetivo está en llevar el balón al fondo de la portería.
Una de las razones que ayudan al éxito en los ataques, sea el deporte que fuere, está en «ganar tiempo al tiempo», aunque decirlo resulta una perogrullada. Pero en el fútbol las perogrulladas están a la orden del día y, con frecuencia, se convierten en notas destacadas del encuentro dejando rastro para comentar posteriormente? El tan comentado «Plan de los 8 segundos» acaba de nacer y pasado mañana ya será examinado con atención por el deportivismo, en Riazor, en su casa, frente al filial del Barcelona.