Faltan goles y sobra optimismo

Vicente Leirachá
Vicente Leirachá PUNTO DE MIRA

TORRE DE MARATHÓN

17 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Quien avisa no es traidor, sino todo lo contrario: un amigo de los buenos, que hace llegar el aviso con la intención de evitar el mal que, a su juicio, cree puede llegarles desde el otro lado de la trinchera. Lo malo es que, en ocasiones, de poco o nada sirve avisar. Unas veces, porque no se le da crédito al mensajero y otras, las más, por autosuficiencia que hace al receptor creerse superior a los demás. Esto sucede cada dos por tres en el fútbol, porque en el fútbol sobra euforia y se echa falta esa modestia que permite a algunos equipos auto-protegerse. Esta es una reflexión que sigue dándome vueltas en la cabeza desde que empezó a girar en las vísperas del Deportivo-Barcelona B que terminó con 0-0 y restó otros dos puntos en la suma que se necesitarán finalmente para el ascenso automático, etiqueta de salida colocada en el equipaje del equipo coruñés? que no viene cumpliendo fielmente el programa del largo y duro viaje. De ahí que en un comentario, en vísperas del partido de anteayer, hubiese advertido algo así de que celebrar el partido era bonito, pero más bonito todavía ganarlo. Y se empató sin goles.

A propósito de los puntos que vuelan de Riazor, me dicen que son diez los partidos en los que el Deportivo vio como se le escapaban puntos de casa, todavía anteayer se esfumaron dos de los que uno aterrizó en las Ramblas. Por cierto, un deportivista de mi quinta se queja de que al equipo coruñés se le esfumaron puntos nada menos que en ¡diez de los partidos jugados en campo propio! Hay que insistir en el aviso: «más goles y menos optimismo». Los partidos no se ganan antes de jugarlos.