Imaginamos al nuevo entrenador del Zaragoza preparando a su equipo ante la visita del Deportivo, líder de Segunda aunque aparezca detrás del Éibar, que sigue en el primer puesto ignorándose por cuánto tiempo. Lo que sabemos es que ahora las cosas cambiarán subiendo la cotización de los puntos ocasionando cambios en los puestos de algunos equipos que aseguran seguirán ahí hasta el final. En esta movida no metemos al Dépor, que debe ser uno de los dos fijos para el ascenso directo. El otro, ni se sabe porque lo del Éibar no creo llegue al final y bastante hay que concederle si lo consigue en el play-off. Solo corriendo tras el balón no se puede pedir más.
El nuevo técnico del Zaragoza promete retocar el equipo para doblegar al Dépor. Hablando de estudios y ensayos, recuerdo al Huelva llegar a Riazor para jugar un partido de Copa pensando en un buen marcador para la vuelta. «¿Cómo va a frenar a Amancio?», le pregunté a su entrenador Antúnez. «Tengo a Carolo futbolista fuerte y con energía, muy disciplinado y ya hablé con él sobre Amancio?». El partido terminó 5-0 favorable al Deportivo, y Antúnez me dijo en el vestuario: «Oye, ese Amancio es un cohete? ¡Qué barbaridad?! Mira, ahí está Carolo que ni energías tiene para irse a la ducha?».
El partido de vuelta, el 10 de diciembre de aquel 1961, lo ganó (2-1) el Huelva y Amancio fue traspasado al Madrid por Jesús Cebrián Brizuela el 12 de julio de 1962. Este breve relato quiere demostrar la ineficacia de la mayor parte de los marcajes, sobre todo cuando el futbolista a vigilar posee la clase del coruñés Amancio. O de Messi, o el portugués Cristiano Ronaldo.