Desde ayer, ya falta menos

Vicente Leirachá
Vicente Leirachá PUNTO DE MIRA

TORRE DE MARATHÓN

24 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Siempre hay un gol muy valioso. Si no por su ejecución para subirlo al marcador, sí por la importancia que tiene -o puede alcanzar- para el éxito final del equipo que lo consigue. Por ejemplo, el anotado ayer por el Deportivo en la Romareda, gol que recordó al de Riazor, en la primera vuelta cuando se enfrentaron los dos mismos equipos y jugaban los minutos añadidos; entonces, el balón rebotado del poste a la espalda del portero zaragocista, terminó convirtiéndose en gol, pasando del adverso 0-1 al empate que permitió al deportivismo salir del campo con unos ánimos que, ahora, pretenden conservar en todo lo alto para festejar el ascenso.

Haber ganado el partido de ayer tiene un valor extra porque consolida, de momento, la posición del Dépor en la tabla. De conservarla ya es otra cuestión, de la que hablamos casi diariamente y así será hasta el final de una Liga en la que ni Fernando Vázquez, ni tampoco el nuevo equipo directivo del Deportivo, están dispuestos a ceder. ¡Con lo que costó salir de la caja y volver a caminar por esos campos en los que hay que pisar muy fino para no tropezar con tantas adversidades?!

Zaragoza dejó ayer de ser una plaza fuerte, futbolísticamente hablando. Llegó el Deportivo, ganó y el Ebro guardó silencio. Allí recuperarán los ánimos, al tiempo que por aquí reforzaremos los actuales dispuestos a resistir en esta dura pugna por uno de los puestos de ascenso. Ya falta menos.