Viene la Deportiva Ponferradina a Riazor, un viejo amigo futbolísticamente hablando. Referirse al equipo berciano es remover la memoria con los nombres de Enrique, Luque y Covarrubias, entre otros, que eran puntales de un conjunto rival de aquel Juvenil que entrenaba Rodrigo quien, desde el jueves, repetía a sus jóvenes: «¡Cuidado? Viene la Ponferradina con Covarrubias, que le pega al balón como Chacho? No hagamos faltas al borde de nuestra área, que nos pueden salir caras? Y mañana, acuéstense temprano!»
La actualidad nos situaría avisando que ya quedaron atrás los partidos europeos de los equipos españoles. Pueden clasificarse los dos, aunque no creo que surjan muchos que apuesten claramente a favor de los que la próxima semana jugarán como visitantes: Atlético, en Londres, y el Madrid, en Munich. Los marcadores de uno y otro partido dejaron para la vuelta todo en el aire.
Ciñéndonos al partido de fútbol más próximo que tenemos en Riazor, ese Deportivo-Ponferradina, no debería plantear dificultades a los de Fernando Vázquez para continuar su senda triunfal de los últimos encuentros. Pero en el fútbol nada es seguro y menos todavía si nos dejamos ir por lo que afirman los bercianos que mañana intentarán dar la sorpresa en Riazor.