A 48 horas del choque en Lugo

Vicente Leirachá
Vicente Leirachá PUNTO DE MIRA

TORRE DE MARATHÓN

01 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

No vamos a decir que el 0-4 de Múnich hubiese levantado en La Coruña más comentarios que los que en su día se registraron con la inauguración del Aeropuerto de Alvedro. Entonces el estallido de alegría había sido enorme, provocando incluso una tirada extra que La Voz de Galicia lanzó a la calle en la media tarde del 25 de mayo de 1963. Fue enorme la alegría por vivir aquella jornada tanto tiempo esperada, y no hace falta insistir en la resonancia que traen consigo sucesos importantes que proporcionan el entusiasmo de la ciudadanía. De esa alegría participan todos, sin un solo sector al que resulte indiferente. El entusiasmo que domina el fútbol, como sucedió en Múnich, dura unas horas para calmarse a medida que avanza la noche y quedarse en un recuerdo al amanecer.

No vamos a hacer comparaciones con lo de Múnich, que no deja de ser en el fondo más que un importante partido europeo, y por aquí pasemos a pensar en algo que nos queda muy cerca, en casa, porque pasado mañana el campo del Ángel Carro será escenario de uno de los mayores compromisos de la temporada, para los dos equipos: Deportivo y C. D. Lugo. Dificultades al alimón, sin respiros para ninguno de estos equipos enfrascados en las exigencias que plantea la Liga: el Dépor, ansioso por recuperar los 3 puntos que se llevó La Ponferradina de Riazor, y el lucense ilusionado por alzarse con la victoria frente a este Deportivo que llegará a la ciudad luciendo el brazalete de líder. Es una fiesta del fútbol, un sábado que invita a miles de aficionados gallegos a movilizarse con destino al recinto futbolístico lucense.