En esta Liga de la que se dice tiene un inesperado final, algo que no es verdad porque sucede con frecuencia al término de cada temporada, resalta una nota que nos parece digna de ser destacada: el Barcelona tiene la obligación de ganar al Elche en su campo del Martínez Valero, pero se da el caso de que el equipo ilicitano lleva cinco meses sin perder en su campo. Es un dato, al margen de otros asuntos que no hace falta mencionar y que alteraron al madridismo de tal manera que Florentino Pérez tiene enfrente a un grupo de socios que amenazan con retirarle su confianza.
El motivo no es solo el empate de Valladolid, sino que el problema se agrava por la acusación de que Florentino -según nos dicen- reparte las entradas para la final de Lisboa entre sus amigos, olvidando el derecho que tienen viejos asociados del club blanco.
Volviendo al principio, que es hablar de la resolución de la Liga, resaltar que aquel orden de Madrid, Atlético y Barcelona sufrió, como es sabido, una alteración y ahora el orden para el primer puesto se lo rifan el Barcelona y el Atlético dejando de lado al equipo del Real Madrid al que la propia directiva blanca señala, como causa de lo sucedido en el campo vallisoletano, a la cobardía de Ancelotti por no atreverse, cuando había tiempo, a poner más distancia en el marcador, a ampliar la ventaja que había adquirido gracias al gol de falta logrado por Sergio Ramos. El 0-1 era un riesgo permanente, como finalmente se demostró.