Atres días de la final europea, media España mira para Lisboa. También tenemos más de otra media que, sin dejar de lado lo que suceda en la capital portuguesa, vivirá bajo una sensación absorbente buscando una confianza o tranquilidad que solo se alcanza según ruede el balón. Pero no solo como ruede en Lisboa, sino también en Soria el domingo, a las 20 horas? porque apenas se puede jugar más tarde sin entrar en la noche que ya pertenecería a la semana entrante.
Es el horario marcado por la Liga de Futbol que no tiene en cuenta programar el horario de los partidos en forma que facilite la movilidad a los seguidores.
Esto de sentir preocupación por alcanzar una mejoría en el espectáculo futbolístico es un asunto que no parece preocupar a Tebas, presidente de la Liga de Futbol Profesional, quien dijo el año pasado, o quizá el anterior, que «el fútbol conocerá de inmediato unos avances técnicos que mejorarán el espectáculo». No hace falta aclarar que, en tal sentido, no se dio un paso adelante. Ni siquiera se dispuso el funcionamiento del ojo de halcón, tantas veces prometido. En su lugar, y solo en algunas ocasiones, se dispone de un juez de gol quién, a la hora de la verdad, no se entera ni es capaz de aclarar si el balón traspasó o no la línea de meta.
De todo esto hablaremos más adelante, también de la Nueva Agencia Mundial Antiamaños, proyecto anunciado por la Universidad de la Sorbona, con el patrocinio de la Unesco y el Consejo de Europa, para la seguridad del Deporte. Sobre esto hay mucho que hacer pero, por aquí y ahora, toda la atención la tenemos centrada en ese ascenso que está al caer para el lado del Deportivo.