Si el Deportivo buscaba en Soria la puerta por la cual tendría entrada automática a Primera, allí se encontró con una rival dispuesto a luchar como dice la tradición numantina: no entregar la plaza sin morir, antes, si es preciso. Y unos que buscaban el ascenso, el Dépor, y los otros que querían seguir en pie, el caso es que se llegó al final del primer tiempo con un marcador (1-1) tan incierto que no se podía anticipar el ganador. Hubo que esperar a la continuación? Entonces se confirmó que «nunca segundas partes fueron buenas», pues cuando se creía en el empate, un barullo dio origen a más de un error para despejar un balón que terminaría alojándose en la portería de Lux. Un gol que confirmaba el bajón de rendimiento de un Deportivo que fue a menos en igual medida que crecía el Numancia, equipo bien dirigido por el sadense Julio Álvarez, magnífico puntal y firme en sus intervenciones. Las Palmas ayudó a que el disgusto fuera menor.