¡Faltaría más! Al Deportivo le empujaremos el sábado hacia arriba, para que suba. Haga frío o calor, flameando al aire una de las bufandas blanquiazules que La Voz de Galicia sacará ese mismo día a la calle con el periódico, a un precio que animará a los seguidores deportivistas a hacerse con la prenda y guardarla como recuerdo de un partido que, se da por descontado, pasará a engrosar la lista de éxitos anotados en la historia del Real Club Deportivo, equipo que el sábado debe retornar a uno de los puestos en donde esperamos verlo después del duro sofocón sufrido y del que una parte de la afición creyó no daría salido.
La realidad sopla con aire a favor, pero con la advertencia de que no cabe la menor confianza porque el fútbol tiene tintes traicioneros que pueden transformarse en fantasmas lo que instantes atrás eran un mar de alegría. Pregúntenle a Cholo Simeone?
Pero hablemos del Deportivo y «sus tres días que faltan para el ascenso». Parece que fue ayer, según frase hecha, cuando un amplio grupo de chavales corríamos eufóricos por Linares Rivas y los Cantones coruñeses escoltando al autocar de Cagigao, en el que regresaban desde Madrid los flamantes vencedores del Murcia (2-1) en una promoción de ascenso que necesitó de prórroga, en Vallecas, el 4 de abril de 1941. Para satisfacer la añoranza de algún que otro veterano deportivista, de los que entonces vivieron aquella emoción, ahí va la alineación de los héroes blanquiazules en aquel fue el primero de los 11 ascensos hasta ahora: Acuña; Novo, Pedrito; Muntané, Molaza, Reboredo; Breijo, Guimerans, Elícegui, Chacho y Chao. No vive ninguno de los once. En su memoria alzamos nuestra simbólica copa dedicándoles un recuerdo que va unido a ese empujón que pedía ayer La Voz de Galicia. ¡Faltaría más?!