Acabó el partido ante el Jaén y Lux corrió a regalarle la camiseta a su mujer y a coger a sus hijos para sacarlos al campo.
-Convirtió la fiesta del ascenso en algo familiar.
-Sí. Mi familia ha podido disfrutar también después de tanto sufrir. Y la que primero sufre es mi mujer, es el pilar fundamental de mi temporada y de mi vida. Terminé el partido y le regalé la camiseta a ella, que está siempre a mi lado y se banca mis amarguras, mis caras de orto. Para agradecerle todo lo que hace por mí y por mis hijos. En Argentina, los míos también están todos contentos.
-Por debajo tenía la dedicatoria a su hermano fallecido ¿Cuántos días la había llevado puesta?
-Solo ese partido. La había hecho el día antes. Sabía que entonces iba a cumplir mi sueño. De mi hermano no me gusta hablar mucho, pero al ser una muerte traumática destrozó a la familia. Tocó volver a construir, aunque eso ya no se construye más porque el sufrimiento es para toda la vida. Poco a poco lo fuimos superando, pero el dolor de no tenerlo nos va a acompañar siempre.
-¿Cuando se retire será en Argentina? ¿En River?
-Para eso aún falta. River siempre me va a hacer ilusión. Siento mucho dentro por ellos y me haría ilusión volver algún día. Ya felicité a Fernando Cavenaghi, que es mi amigo, por los títulos conseguidos. Los últimos años fueron muy complicados y ojalá esto no pare y que sigan los éxitos.