El final de una Liga, con tantos equipos como juegan en España, se presta a tantas combinaciones que el aficionado agradece una información en caliente como la que ayer ofrecieron Mario Durán y Alberto, en Radio Voz, en donde daban a conocer los resultados y su influencia en otros partidos. Esto confirmaba lo dicho en La Voz, refiriéndonos a que los maletines llevan en su interior unas propiedades específicas capaces de librar a un equipo del descenso y brindarle, a la vez, ocasión de salvarse mediante la promoción. Y otros, sin necesidad de este riesgo.
El caso importante es que los equipos gallegos no corrieron peligros mayores. Para el Deportivo, era secundario ganar o perder frente al Girona, equipo que no he presenciado nunca en Riazor y menos en su campo donde ayer, cuando el árbitro pitó el final, lo celebraron como si se tratara de un ascenso.
En Gerona vivieron una fiesta. El Deportivo y su hinchada ya la habían festejado días atrás. Ahora hay una dura tarea por delante. No basta con subir de categoría. Hay que saber estar.