Ayer no tuvimos Mundial, pero el alto en el camino no restó ese interés diario que ofrecen las páginas de Deportes, sección que acapara la atención del lector, ese individuo que sigue el desarrollo del certamen futbolero de Brasil donde no deja de llamar la atención la facilidad con la que se marcan goles en los últimos minutos de varios encuentros. «Esos goles, cerca del final, llegan porque el cansancio de los jugadores impide evitarlos porque, aunque los ven llegar, faltan fuerzas físicas y mentales para alejar el peligro a tiempo», dice un experto, mientras otro resalta la entrega y velocidad exhibida en el partido Bélgica-Estados Unidos (2-1) donde se marcaron nada menos que tres goles en los minutos finales.
Ayer no se celebro jornada del Mundial, pero los aficionados gallegos tienen motivos de preocupación, con los problemas de sus equipos. Por ejemplo: ¿se resuelve o no, el caso del Orense, o habrá que volver a la Orensana? ¿En qué vía se encuentra -si se encuentra en alguna- aquel Compostela de Caneda? Otros temas centran comentarios de carácter local entre los gallegos. Los que mejor respiran parecen ser los celtistas con esa regularidad que satisface al «cardiólogo futbolístico».
Por cierto, ayer, en La Voz de Galicia, leíamos una entrevista de Álex Centeno al que Alberto Gil explicó el proyecto que maneja el Deportivo para «Conseguir un equipo lleno de jugadores coruñeses». Bonito proyecto, no cabe duda, que nos trajo al recuerdo el realizado por Antonio González en la época de presidente del Real Club Deportivo, en 1955-56. Me gustó rememorar con La Voz de Galicia a la vista aquella época con una información bajo el título de «Todos era gallegos, menos uno». En aquel reportaje de tantos años atrás aparecía la alineación del equipo coruñés de aquella época en Primera División: Otero; Rodolfo, Manín, Irusquieta; Botana, Juananco; Polo, Juan, Pahíño, Lechuga y Arsenio. Era Irusquieta, bilbaíno, la única excepción de los no nacidos en Galicia.