Abegondo nunca fue una prioridad

j. m. a coruña / la voz

TORRE DE MARATHÓN

07 sep 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Salvo esporádicos éxitos, con escasa repercusión en el primer equipo, los últimos años de la trayectoria de la cantera del Deportivo no han sido precisamente ejemplares. Bien por el abismo que en su día le separaba de un equipo que competía entre los grandes o por la posterior desidia, Abegondo, inaugurado en el 2003, está aún lejos de haberse convertido en la fábrica del norte. Bergantiños, Juan Domínguez o, ahora, Insua son los tres únicos productos de Abegondo que parecen asentados en Primera División.

el proyecto

Ausencia de un modelo

La Ciudad Deportiva de Abegondo acabó con la coartada de que solo con unas instalaciones adecuadas era posible impulsar una cantera acorde a una entidad que competía en Europa. Pero la improvisación y la falta de un modelo estable ha regido su trayectoria desde su puesta en marcha. Hasta los cambios introducidos en los últimos meses la sensación que ha transmitido la política de cantera del Dépor ha sido la de la ausencia de un proyecto común estructurado, que se ha movido a impulsos del voluntarismo individual y que ha carecido de una cabeza rectora con capacidad de decisión y de asumir la responsabilidad. Algunas de las reacciones a primeros cambios introducidos tras el desembarco de los nuevos gestores desvelaron que Abegondo no era precisamente un ejemplar vivero formativo. Entrenadores sin contratos, innecesaria algarabía publicitaria con la superioridad -sobre todo, en los de menos edad- en las diferentes competiciones y la existencia de reinos taifas en defensa de la parcela propia.

instalaciones

Deterioro y desidia en el cuidado de las instalaciones

Las instalaciones no solo apenas se han modificado desde su puesta en marcha y el deterioro habitual por el paso del tiempo tampoco ha encontrado respuesta. Abegondo pedía a gritos un mejor aprovechamiento y una puesta al día. Un progresivo abandono precisamente en los momentos de más necesidad. Los recortes, apenas significativos en la magnitud de la deuda, tocaron aún más a la cantera. Al entrar el club en concurso, Lendoiro (según sus propias palabras, aconsejado por el entonces director de la cantera, Miguel Gamallo) optó por retirar los buses que diariamente hacían el desplazamiento desde A Coruña a Abegondo. Algunos padres pasaron a costear ese transporte.

los jugadores

Más preocupados por los triunfos que por el crecimiento y evolución

Sin acusar a empleados que se limitaban a cumplir el expediente, sin una cabeza recorta con auténtica responsabilidad, el trabajo estaba más encaminado a los resultados inmediatos -en pura lógica, con el Celta como competidor más directo y casi único- que a la evolución de los jugadores, donde la comparacion con el vecino del sur resultaría sonrojante. En este sentido, se ha puesto en duda la capacitación y experiencia de entrenadores en los que ha primado más la preparación academicista que la experiencia futbolístico. La captación de jugadores no se ha producido tanto por el minucioso seguimiento a lo largo del tiempo como de una concentración masificada que, en buena parte, respondía a un reparto equitativo con los clubes asociados.

los padres

Discutible trato con los progenitores

Con una estructura raquítica para un club de élite y la desidia transmitida desde la propia cúspide,también se ha resentido la relación con los padres. Poca fluidez y nula claridad. Cualquier fuga -algo habitual en estas edades- se ha interpretado más como una agresión externa que como la libertad de elección de padres e hijos.

el filial

Uno de los 4 clubes sin equipo en Segunda o Segunda B

El Dépor está entre los cuatro clubes de Primera que no tienen a su equipo filial en Segunda (solo el Barcelona) o Segunda B. Un dudoso honor que el Dépor comparte con el Eibar, Málaga y Levante, y que dificulta aún más la incorporación de jugadores al primer equipo.