«El puesto más importante es el portero»

Xurxo Fernández Fernández
xurxo fernández A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

GONZALO BARRAL

«Al míster lo veo convencido de que es el idóneo y de que tiene un grupo fantástico», asegura

19 mar 2015 . Actualizado a las 16:31 h.

Los porteros han tenido sesión extra de trabajo, así que Fabricio Agosto (Vecindario, 1987) posa para las fotos y sale corriendo para llegar a tiempo a la comida con la directiva. Las preguntas las contesta por teléfono tras el almuerzo del pasado martes.

-¿Son de verdad útiles esos actos, se saca algo en claro?

-Por supuesto que son útiles. La comida ha servido para que estemos aún más unidos de lo que estábamos, para que nos diéramos cuenta de que es necesario enganchar a la afición con nuestras actuaciones y de que el partido del Espanyol es vital. Hay que ganar sí o sí. Nuestras opciones de seguir en Primera dependerán mucho de los puntos que consigamos hasta final de abril.

-Llegar al parón en descenso pondría al equipo en una situación muy delicada.

-Más allá del parón. El del Espanyol es el partido más próximo y por eso es el que tenemos que ganar. Venimos de medirnos a varios rivales de la parte alta y aunque el que toca ahora es un buen equipo, necesitamos cambiar la dinámica ya.

-Contra ellos tuvo su mejor actuación de este curso.

-Conseguimos sacar un buen punto en uno de los peores partidos que hemos hecho esta temporada. La idea es esa, que cada uno de el máximo cuando le toque.

-¿Cuando empezó la pretemporada realmente se veía con opciones de llegar a marzo siendo titular?

-Ya solo poder hacer la pretemporada resultó un cambio fundamental. El año pasado no pude. Conseguí llegar en las mejores condiciones al principio de liga. Y de verdad que trabajaba día a día con fe y entusiasmo para cuando tuviera la oportunidad. Cuando llegó hice lo que mejor sé hacer: competir. Y además tuve esa pizca de fortuna necesaria.

-El portero que empieza en el banquillo sabe que depende casi de un accidente para ser titular. ¿Eso no es desmotivador?

-Bueno, es cierto que por suerte o desgracia, al portero no lo suelen cambiar en el descanso o después de 70 minutos del partido. Solo hay relevo por una lesión, una sanción o una mala racha de resultados. Y sí, sabes que solo puede jugar uno y eso lo hace más difícil. Pero es lo que hay. Nuestro trabajo es diferente, ocupamos el puesto más importante en el terreno de juego.

-¿Depender de que al compañero le vaya mal para tener una oportunidad no dificulta mucho la convivencia en el vestuario?

-Para nada. Ahí está el caso nuestro. La relación con Germán es perfecta. Hicimos muy buenas migas el año pasado y en este nuestra relación sigue siendo perfecta. Si la cara de Germán o la mía cambiara cuando juega el otro, entonces seríamos malas personas, no tendría nada que ver con la posición en el campo. Estoy muy agradecido de tener al lado a alguien como él, muy pocas veces en mi carrera he tenido un compañero así.

-Esta semana han ensayado mucho la salida de balón con un llamativo despliegue tecnológico, ¿Cree que las nuevas herramientas son realmente útiles?

-Está claro que el trabajo diario con Manu ayuda muchísimo. Es una de las claves para que podamos estar en las mejores condiciones. Nos da toda la información sobre el rival, sus zonas de disparo, sus tipos de remate... A mayores del trabajo básico. Cuando llegué al Dépor para mí todo era la ostia. Venía de un club humilde como el Vecindario donde apenas teníamos entrenador de porteros. Ahora Manu nos aporta un plus de información porque entonces no había este tipo de programas. El fútbol ha evolucionado mucho en ese aspecto, no solo en la portería. Y él en eso es único, un ratón de biblioteca que nos da cada detalle que podamos necesitar.

-¿De verdad le da tiempo a sacar ventaja de tantos datos cuando tiene enfrente al delantero?

-Toda información es útil, siempre. Aunque luego está la realidad, lo que sucede en el partido y eso es lo único sobre lo que no te pueden informar a ciencia cierta. El equipo puede tener un mal día que lo condicione todo, por ejemplo. Puedes prever dónde va a ir el tiro, pero eso no es una ciencia exacta. Sabes lo que suele ocurrir, pero luego todo cambia y es lo lindo de esto. Al final todo es una ayuda, aunque en el momento en que se da una acción tienes muy poco tiempo para pensar.

«Una vez que nos salvemos, quiero alargar el contrato, mi idea es seguir muchos años»

Fabricio es copiloto habitual de Manuel Pablo, con el que vuelve a casa tras los entrenamientos.

-¿Cómo ha asumido su nuevo rol el capitán?

-Manu es un profesional y una gran persona. Tiene peso e influencia a la hora de aconsejar a los más jóvenes y también a la nueva directiva. Cualquier opinión suya merece la pena. Para mí, tiene cuerda para rato, porque físicamente es un portento. Lo veo un poco apenado por no poder ayudar al equipo en el campo, pero con la máxima ilusión.

-Usted está teniendo una buena temporada, pero es el portero del equipo más goleado en casa. Tiene que ser un poco frustrante.

-Somos conscientes de que en los últimos partidos hemos encajado demasiado. Tenemos que corregirlo este domingo y ser un bloque mucho más sólido. Volver a no encajar porque va a ser una de las claves para mantenernos.

-¿Ha recibido muchas ofertas?

-Solo estoy centrado en el Dépor, me queda un año y espero poder estar muchos más. Mi idea, una vez nos salvemos, es poder alargar mi contrato. Pero mi mayor deseo es ganar el domingo, de cara al futuro es lo más importante.

-¿Qué sensación deja estar destacando en Primera después de tantos sin sitio?

-Estoy muy contento de cómo me ha cambiado la vida a nivel personal. Valoro mucho más mi profesión con este giro que ha dado y hasta siento que rindo mejor. Salgo de la ciudad deportiva con la conciencia tranquila. Me siento feliz, estoy disfrutando. Hago mi trabajo, me cuido al máximo, estudio al rival... Estoy muy satisfecho, reconfortado.

-La temporada está siendo difícil ¿Cómo ha afectado al vestuario?

-Al grupo lo veo tan fuerte y unido como siempre. Con ganas de darnos una alegría y dársela a la afición. El míster también está con las mismas ganas e ilusión del primer día, convencido de que es el idóneo y de que tiene un grupo fantástico.