Constancia hasta la cima

David barreira, P.b. REDACCIÓN / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

CESAR QUIAN

Arribas regresa mañana a Vallecas, el campo que lo vio debutar en Primera

13 sep 2015 . Actualizado a las 12:26 h.

El mundo del fútbol está lleno de historias sorprendentes. Pequeños genios que reúnen una serie de condiciones sobrehumanas para el arte del balón. Protagonistas de trayectorias meteóricas. Virtuosos desde el primer momento que se calzan unas botas. Sin embargo, existe otro elenco de futbolistas carente de estas facultades. Su menor dosis de talento es compensada con muchas horas de trabajo y dedicación, una actitud perseverante y un fortísimo espíritu de superación en busca de cumplir un sueño. Ese es el caso de Alejandro Arribas.

Desde sus inicios, nadie le ha regalado nada al central del Dépor. Un futbolista labrado a base de constancia y empeñado en demostrar su gran valía.

El Comienzo

Trabajar, mejorar y aprender. Arribas dio sus primeros pasos en el Rayo Majadahonda, club en el que militó desde benjamines hasta la mayoría de edad. Sus entrenadores de aquella época recuerdan la gran predisposición que mostraba el defensa madrileño a la hora de ponerse a trabajar. «Me sorprendía la enorme capacidad de mejora y aprendizaje que manifestaba», afirma Guillermo Fernández, técnico del jugador deportivista en juveniles. El actual preparador del Olimpic de Xátiva también señala que Arribas «era un jugador de Primera en actitud y disciplina desde los 16 años. Tenía todas las cosas más importantes».

Sus ganas de crecer como futbolista eran tan grandes que no se conformaba con los entrenamientos junto al resto de sus compañeros. Pablo López, que hoy trabaja en la Fundación del Real Madrid, se convirtió en el mentor futbolístico de Arribas. «Fui su preparador individual dos años. Nos quedábamos hasta última hora de la noche trabajando lo que él me pidiese. Le veía siempre con ganas de aprender. Llegaba el primero y se iba el último. Se lo ha ganado todo a base de trabajo», asegura el entrenador.

Sus virtudes

Perseverancia, entrega, ambición y mentalidad fortísima. Arribas quería dedicarse al fútbol. Ese era su sueño y siempre ha peleado por él. «Es un jugador que se ha hecho a sí mismo. Creía que a base de trabajo se consiguen las cosas», explica Guillermo Fernández, que recuerda un partido donde el madrileño se abrió la cabeza y no dejó que lo cambiaran. «Después, le dieron seis puntos en el hospital y se saltó las recomendaciones de los médicos para jugar contra el Atleti la siguiente jornada» cuenta el técnico del Xátiva. «Mentalmente era fortísimo. Yo lo comparo con Rafa Nadal, esa mentalidad tan fuerte de ser cada día mejor», revela Pablo López.

Todo ese afán de superación le llevó al Rayo Vallecano. El primer curso fue complicado, con una cesión de por medio al Navalcarnero, donde guardan muy buen recuerdo del madrileño, erigido en la estrella del campus que el club organiza todos los veranos; pero a su vuelta, el trabajo comenzó a dar sus frutos.

El Despegue

La confianza de Sandoval. Regresó al filial del Rayo Vallecano y pronto se hizo con la capitanía gracias a la confianza que le transmitió José Ramón Sandoval. El entrenador del Granada relata que Arribas «fue muy ambicioso y valiente. Llegó con fuerza y aposté por él por todo lo que me daba: concentración máxima, muy competitivo, veloz y un seguro de vida en la estrategia». Sus caminos van de la mano. Llegaron al primer equipo, lo subieron a Primera y consiguieron la salvación en un final agónico.

Pablo López se muestra orgulloso del lugar alcanzado por su pupilo: «Estaba convencido que llegaría a donde fuera por su mentalidad. Lo mejor de Álex es su manera de competir. Conocía sus propias limitaciones y por eso no fallaba a un entreno, siempre se exigía más», afirma.

Su Personalidad

«Todos queremos a un jugador así en nuestro equipo». Guillermo Fernández alaba el carácter de Arribas. «Es un chico fantástico, muy implicado y con un gran espíritu de compañerismo», comenta. Su círculo íntimo lo define como «una persona tímida y reservada, pero cercana a los aficionados. No tiene problemas en hacerse fotos y compartir unas palabras».

El respeto y la educación son otras de las cualidades en las que incide Pablo López. «Álex se ganaba a todos con su trabajo», afirma. Para Sandoval, Arribas es «un diez como persona y futbolista. Todos queremos a un jugador así en nuestro equipo».

El Futuro

El sueño de la selección. A sus veintiséis años, todos coinciden en que el central del Dépor es muy joven para marcarle un techo. De su rendimiento en A Coruña depende el éxito de alcanzar un sueño que tiene desde pequeño: enfundarse la camiseta de España. «Tiene mucha ilusión por jugar con la selección. Se está asentando como un jugador importante en Primera y luego ya veremos», comenta Pablo López.

Mañana vuelve a su casa, al campo que lo vio crecer como futbolista profesional. El Deportivo ha encontrado en Arribas, un seguro en compromiso y entrega.