Por diferentes caminos

José M. Fernández PUNTO Y COMA

TORRE DE MARATHÓN

Tiene la virtud el Rayo de Paco Jémez de convertir los partidos en una montaña rusa, en una sucesión de emociones en las que el balón vuela, a veces sin rumbo, de un lado a otro. Un deleite para el aficionado y un sufrimiento para el forofo; y una bola extra para el rival. Si en la primera vuelta, probablemente el mejor Dépor de toda la temporada, un equipo firme y decidido, conquistó con justicia los tres puntos, ayer Paco le devolvió la pelota a Víctor durante la primera parte. Quizá con menos brillantez que el Dépor entonces, pero con la misma justicia se fue al descanso por delante.

Víctor ha elogiado a su amigo Paco a lo largo de los últimos días. Y al Rayo, al que definió como un equipo de su Liga, «como nosotros; busca siempre la victoria», en el fondo, el Rayo y el resto del universo fútbol. Uno y otro, todos, la buscan -faltaría más-, pero por caminos bien distintos: al Rayo no le importa quién esté enfrente, busca a su rival allá dónde esté, convierte cada partido en una lucha sin complejos, quiere ser protagonista, aún a costa de hacer concesiones, como en el gol de Lucas Pérez, cuando hasta ocho jugadores del Rayo pisaban el campo del Dépor, facilitando una contra resuelta con sencillez y belleza una vez más por la sociedad Luis Alberto-Lucas Pérez.

El Rayo de Paco juega sin freno de mano, le cuesta tanto conservar una ventaja como dejar de mirar a la portería rival. Nada sin preocuparse de guardar la ropa y sufre cuando el rival le empuja. Así, pudo y debió sentenciar el Dépor en los veinte minutos iniciales del segundo tiempo, cuando Lucas se adueñó del partido para encerrar al Rayo en su área y rematar con peligro hasta en seis ocasiones. No lo hizo y Paco volvió a recuperar la iniciativa con los cambios, primero buscándole un secante para Lucas y después metiendo más pólvora. fin del aguacero. ¿Y el Dépor? Se dejó un par de cambios en la recámara, pese a que el Rayo había frenado el ímpetu local e incluso se atrevía a buscar la portería de Manu. ¿Un punto más o dos menos?