El talento mudo de una generación

Miguel varela, x. f. LA VOZ / A CORUÑA

TORRE DE MARATHÓN

GONZALO BARRAL

Carles Gil destacó junto a Isco, Alcácer, Bernat o Cartabia en las categorías inferiores del Valencia

05 ago 2016 . Actualizado a las 13:10 h.

Sucede que, a veces, el talento se concentra en un lugar concreto para dar lugar a algo extraordinario. Uno de esos momentos tuvo lugar en la ciudad del Turia, hace ya varios años.

Cuando en el 2008 todos los focos de la atención futbolística se dirigieron a Austria y Suiza, donde un equipo de locos bajitos deslumbró al mundo con una propuesta frenética y combinativa para brindar a España la segunda Eurocopa de su historia, el equipo cadete del Valencia ofrecía un homenaje similar al aficionado cada fin de semana.

«Cualquier entrenador que dirige a un grupo de chavales así se da cuenta de que ha topado con algo especial», afirma el entonces entrenador en las categorías inferiores Vicente Mir. Tal vez la comparación con los chicos de Luis Aragonés parezca exagerada, pero si uno observa con atención aquella plantilla y analiza sus componentes, puede empezar a comprenderla.

Paulo Gazzaniga, presentado hace escasos días como nuevo portero del Rayo Vallecano, era el encargado de defender la portería. En la línea defensiva, concretamente en el lateral izquierdo, aparece Juan Bernat, actual jugador del Bayern de Múnich, y otro internacional español que todavía permanece en el conjunto valencianista, Paco Alcácer, era el encargado de fusilar la meta contraria.

Pero la auténtica explicación del buen hacer de aquella generación, al margen de la calidad individual de cada uno de estos grandes jugadores, radicaba en la zona de creación, donde dos centrocampistas eléctricos se encargaban de proponer un fútbol diferente. Isco Alarcón, actual futbolista del Real Madrid, llevaba el mando acompañado de un mediapunta zurdo que esta temporada vestirá los colores blanco y azul del Deportivo: Carles Gil.

Con estos nombres como principal argumento, la plantilla de fútbol base del equipo che impuso su dominio durante varios años en competición autonómica. «Cada uno tenía sus características particulares y cuando se juntaban eran realmente buenos. Nos hacían disfrutar a nosotros en Valencia y ahora lo hacen a nivel profesional», explica el técnico encargado de gestionar el talento de los chavales. El argentino Fede Cartabia, otro conocido de la parroquia herculina, también disputó un torneo internacional junto a este prometedor elenco cuyo lunar fue la derrota en la final del campeonato de España juvenil ante el Real Madrid.

Regate endiablado

«Quizá Isco era el jugador más determinante, pero a Carles no podíamos darle descanso. Aunque fuéramos ganando 5-0 no queríamos sentarle porque siempre te podía sorprender con algo diferente», explica Mir. Descaro, precisión en el golpeo del balón parado y un regate endiablado en una baldosa eran las señas de identidad de un joven jugador al que le fallaba el físico.

Su compañero de la época, el meta gallego Álvaro Ratón (actualmente en el Zaragoza), recuerda que el míster tenía que esforzarse con Gil para exprimir sus cualidades. «Tenía mucha calidad pero tenían que apretarle mucho físicamente para aprovechar todo su talento»; a lo que Iván Rubio, otro miembro de aquella escuadra añade que «siempre le costaba alcanzar el punto de forma que tenía el resto de la plantilla y eso le lastraba a la hora de defender, pero es algo que ha corregido en los últimos años, sobre todo en la Premier».

Los que le conocen aseguran que la aventura inglesa del joven mediapunta le ha servido para crecer, no solo en el apartado futbolístico, sino también como persona. «De joven era un chico callado y humilde, no tenía la típica personalidad de un jugador que destaca», comentan sobre sus primeros años en el Valencia.

«Era un chaval que estaba muy centrado pero anímicamente tenía muchos altibajos y teníamos que estar pendientes para recuperarle», recuerda Mir, actual entrenador del Hércules. «Cuando estaba bajo de moral, le picaba, me ponía delante y le decía ‘‘intenta regatearme, ¡no te vas de nadie!’’, pero como era muy tímido le daba vergüenza», detalla.

En la actualidad, esa personalidad endeble es agua pasada para un Carles Gil al que sus estancias en Elche, primer equipo del Valencia y Aston Villa han curtido para aterrizar en A Coruña dispuesto a ofrecer su máximo rendimiento. Un jugador de calidad, capaz de hacer levantarse al espectador de su asiento con un quiebro o de mejorar el juego del equipo con su presencia en la circulación. Una de esas personas, como apunta su excompañero Borja Navarro, que «nacen para jugar al fútbol».

Un alumno aventajado que brilla con el balón en los pies

Carles Gil no es un 10 al uso, pero podría serlo. Cuando uno piensa en un mediapunta de medias por los tobillos y estética desganada, pero genial con el balón en los pies, podría imaginarse un esbozo de lo que ha sido hasta ahora la carrera del valenciano. Si bien es cierto que suele jugar más pegado a la banda, su voluntad por participar continuamente en el juego del equipo y ofrecer detalles únicos, le hace encajar en esta definición.

Borja Navarro, jugador del Peña Deportiva, no solo compartió minutos con Gil en las categorías inferiores del Valencia; se crio también en el mismo barrio, el de Mas Camarena, en la capital del Turia. Comenta sobre la infancia del actual jugador del Dépor que era habitual «verle con un balón debajo del brazo en compañía de su padre o su abuelo y su hermano pequeño Nacho», que en la actualidad juega en el Mestalla. «Carles Gil era un chico muy bueno, de los que no dan problemas. No le veías nunca generando un conflicto o dando una mala patada», añade.

Ese niño con hambre de fútbol creció y se convirtió en un adolescente que «compensaba su falta de agresividad sobre el terreno de juego con mucha calidad» y una «técnica superior» que le hacía «destacar en el juego combinativo», explica su excompañero Iván Rubio, que jugó el curso pasado en el Guadalajara.

Otro de los que compartió vestuario con él, Álvaro Ratón, destaca que Carles es «talento puro» aunque tradicionalmente haya pecado de «un físico que le merma cuando toca bregar». Un trabajo extra para los preparadores del Dépor esta temporada.

Un fichaje acertado

Probablemente Gaizka Garitano no vaya a encontrar en el futbolista cedido por el Aston Villa a un baluarte defensivo, pero su antiguo entrenador en Valencia, Vicente Mir, pronostica que su contratación será «un éxito». Una idea compartida por aquellos jugadores que le conocieron sobre la cancha en su etapa formativa.

«Si el Deportivo mantiene el estilo de juego del año pasado, Carles encajará perfectamente. Es muy útil en lo que respecta a la circulación y en otros aspectos como en el balón parado», concluye el técnico.