Laure, el talismán accidental

Xurxo Fernández Fernández
x. fernández A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

GONZALO BARRAL

Titular en tres empates en el Camp Nou, la baja de Juanfran le hará sitio en el once

15 oct 2016 . Actualizado a las 15:33 h.

Cuando lo de la pubalgia, Laureano Sanabria aún se podía peinar. Aquel año lo pasó fatal. «Ha sido una pesadilla esta lesión», se lamentó en sala de prensa el día en que pudo volver, tras seis meses de readaptación. Por el camino, se había perdido la cita del Camp Nou, en la que el Deportivo encajó dos goles y cayó.

Fue el único triunfo local en las cuatro últimas visitas blanquiazules a un estadio donde se vende caro puntuar. En las otras tres ocasiones, saldadas todas con empate, Laure formó en el lateral. Como hará esta tarde, beneficiado por la baja de Juanfran debida a unas molestias en el bíceps femoral.

No será la primera vez en que la presencia del madrileño en el once derive de la ausencia forzosa de otros aspirantes a su plaza. Hace un par de temporadas, cuando el conjunto blanquiazul se jugó la permanencia en feudo culé, los carrileros fueron víctimas de una surrealista epidemia selectiva. Juanfran se quedó en casa con una mano rota, y Canella se luxó la clavícula media hora después de que el cuero echara a rodar. La lesión de Manuel Pablo y la sanción de Luisinho dejaron durante 60 minutos al 15 del Dépor como único carrilero en el plantel. Así que jugó un rato por su banda y otro poco por la de enfrente, consiguiendo contener en cada lado el peligroso frente de ataque local. Aquella temporada, la 2014-2015, Laure solo fue titular en catorce ocasiones. Tres, coincidieron con las visitas al Calderón, el Bernabéu y el Camp Nou.

En la campaña siguiente también figuró en el once que plantó Víctor Sánchez en casa del Barça y del Atlético de Madrid. En su protagonismo durante la visita a la cancha azulgrana no medió baja, sino la apuesta del míster por reforzar el lateral, con Juanfran ejerciendo de interior. El Dépor volvió a encajar dos tantos (2-2 final), pero la zaga cumplió.

Fue el tercer empate de una serie que Laure había abierto en la 2010-2011, en un encuentro que le abrió a los coruñeses la puerta de la salvación (el Valencia la cerraría definitivamente una jornada después). Lotina salió a no perder, y el equipo lo consiguió, dejando además el marcador a cero e inaugurando una serie de cuatro partidos en recinto culé con un único lunar. En la 2012-2013, cuando Laureano Sanabria aún podía peinarse y estaba de baja por lesión.