«Impecable» actuación arbitral en el Camp Nou

Xurxo Fernández Fernández
xurxo fernández REDACCIÓN / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

Quique García | Efe

Entre los minutos 36 y 38, el Barça hizo el 2-0 en flagrante fuera de juego y Suárez cometió una clarísima agresión

16 oct 2016 . Actualizado a las 17:05 h.

Primero, quitar la venda: el Dépor fracasó en las dos áreas; no chutó a puerta y permitió remates fáciles a los atacantes culés, convirtiendo en inapelable la dura derrota. Después, inspeccionar la herida: a los coruñeses volvió a esquilmarles el colegiado, y van varias veces esta temporada. En esta ocasión todo sucedió en un par de minutos. Tiempo suficiente para que el Barça marcara el 2-0 en una acción que se originó con un clamoroso fuera de juego de Piqué, y para que Suárez le sacudiera un puñetazo a Arribas, deleznable agresión que el trencilla dejó sin más castigo que el de señalar falta. El delantero uruguayo haría poco más tarde el tercer tanto de los de casa.

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Solo han transcurrido ocho jornadas y el lamento por los arbitrajes se ha vuelto tópico. Más allá de lo esperpéntico de pensar en conspiraciones antideportivistas, sí es cierto que los de Garitano están teniendo poca suerte con los del silbato. Esta vez, sucedió en campo grande, donde la corriente suele favorecer con alevosía al local tanto en acciones gruesas como en los detalles.

Sánchez Martínez expulsó a Laure sin contemplaciones después de que el lateral solventara con un manotazo un largo forcejeo con Neymar en pos de la pelota. No esgrimió ese criterio en el primer tiempo cuando Suárez, reincidente en juego sucio, tumbó a Arribas de un puñetazo sin bola a la vista. La excusa de estar mirando a otro lado no sirve, porque el murciano sí señaló la infracción. La obsesión por no rearbitrar ni siquiera casos flagrantes permitirá a los culés seguir contando con un jugador excepcional con el cuero y barriobajero sin él. El Dépor, mientras, suma otra baja para el derbi y un gol en contra que no debió ser.