Le marcó otra vez al Granada para estrenar su cuenta goleadora con el Dépor
07 nov 2016 . Actualizado a las 15:44 h.Un mundo del fútbol en franca decadencia sentimental reclama más gestos como el de Florin Andone, quien durante semanas ha venido ofreciendo una conmovedora muestra de fidelidad. Un gesto especialmente meritorio, porque en lugar de dedicárselo a su equipo (algo al alcance de muchos) eligió renovar compromiso con el rival. Diez jornadas se pasó esperando, manteniendo inmaculado su registro goleador, para poder estrenarse con el Granada. Otra vez.
El rumano ofreció una nueva prueba de que el hombre es animal de costumbres y fue a desfogarse con los andaluces tras haber acumulado casi catorce horas sin anotar en el Dépor. «No es el gol más bonito ni el más importante de mi vida, pero es un gol que necesitaba para coger confianza y crecer. Espero que a partir de ahora todo sea más sencillo». El texto que el delantero colgó en redes sociales no dejó dudas en cuanto a la importancia del tanto a nivel personal. Si para el equipo supuso un punto necesario (que habrían sido tres de no haber mediado el árbitro), para Andone parece haber servido como cura a la ansiedad.
Aunque él siempre fintó frente a la prensa, evitando reconocerlo públicamente, lo cierto es que el peso de la falta de puntería y el del precio pagado por su contratación habían ejercido de losa durante las diez primeras citas del ariete como futbolista blanquiazul. Los fallos en ocasiones claras (la última, ante el Valencia), la precipitación, los encuentros con el palo... Todo delataba una obsesión por marcar. Víctima de esta presión, llegó a convertirse en el jugador de Primera con peor porcentaje de acierto en la relación entre disparos efectuados y aquellos que toman camino a portería. Pero el Dépor se fue ayer a Los Cármenes, en un viaje que para Andone resultó liberador.
Sobraban las señales que apuntaban a Granada, como el propio Garitano reconoció el viernes, antes de que partiera la expedición. «En la vida nos pasa, siempre tienes sensaciones especiales en algunos sitios», reconoció el míster en referencia a Los Cármenes y a su hombre gol. Aunque en este caso las sensaciones tengan más que ver con el adversario que con el feudo, porque el rumano nunca había marcado en la cancha nazarí. Sí lo había hecho contra el equipo rojiblanco, ante el que había estrenado su cuenta en Segunda B (la víctima fue el filial), en Primera y en Copa, con tres tantos logrados en septiembre, diciembre y enero en la temporada 2014-2015.
La que abrió en el Deportivo la ha inaugurado en noviembre, llevando a su nuevo equipo a encadenar dos partidos anotando como visitante, después de cuatro sin acertar. «Lo necesitaba el gol -admitió después ante las cámaras-, ojalá a partir de ahora pueda jugar mejor y soltarme más». «Cuando llevas tantos minutos sin gol juegas un poco precipitado y nervioso porque quieres demostrar -reflexionó-, pero estoy feliz y espero marcar más». Ahora que ya ha cumplido con el Granada, no hay motivo para frenar.