Enrique de la Fuente | LOF

Volvió al Bernabéu para marcar en la portería que le faltaba y reclamar un hueco en el once

11 dic 2016 . Actualizado a las 12:23 h.

Joselu lo había visto venir. El viernes, antes de subirse a un avión hacia Madrid, dejó colgada en la cuenta de Twitter una foto suya entrenando, y un único comentario en forma de emoticono: dos balones. En el Bernabéu empezó calentando banquillo, saltó al campo en el minuto 57, y diez después ya había enviado un par de bolas a la red. Con la primera eliminó cualquier sospecha: no ahorró entusiasmo en el festejo. A día de hoy, su color es el blanquiazul.

Cuando logró poner por delante al Deportivo, enloqueció. Rey en casa por un día. El ariete de Silleda cursó dos temporadas en el Castilla y allí se abrió hueco en punta a golpe de gol. Tanto a tanto (sumó cuarenta) fue arrinconando a Morata, que acabó metido a extremo para no desaparecer de la alineación. Si el desplazado de entonces anotó ayer uno, lo lógico es que el bueno de la pareja marcara más. Y eso que la portería en la que atacaba el Dépor aún la tenía por estrenar. En la otra sabía hacer diana cada vez que Mourinho le daba la oportunidad. Batió a Esteban en un encuentro liguero frente al Almería (hizo el octavo de la cuenta local), y a Orlando Quintana en uno copero ante la Ponferradina (firmó el cuarto del 5-1). En ambas ocasiones, apenas pasaron 120 segundos desde que saltó al campo hasta que marcó. Actuando de visitante, se demoró un poco más, pero compensó la tardanza con la cantidad.

Dos goles enormes para confirmar que el Deportivo cuenta con una nueva sociedad. Andone puso fe en el primero y vista en el de después. El rumano cocinó el empate peleándole a Casemiro una pelota que después sirvió en bandeja Carles Gil. Joselu la colocó en la escuadra sin pestañear. Al rato, de nuevo Andone a la carga, esta vez con el balón en el pie. Asistencia directa a su compañero en la delantera para poner a los visitantes por delante y un récord histórico en peligro de extinción. Lo rescató Ramos a su manera, dejando al grupo de Garitano sin el premio que mereció. Al menos, los blanquiazules certificaron en Madrid la defunción de sus problemas ante el marco rival. Ahora, el quebradero es otro: toca elegir. Joselu quiere plaza en el once y presenta goles como aval.