El impecable partido del brasileño frente al Osasuna se tradujo en los mejores datos de la jornada
20 dic 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Guilherme se dio un capricho el domingo y ante casi 23.000 aficionados al fútbol emprendió un viaje astral. Saltó al campo de Riazor, pero mientras el Dépor le tomaba las medidas al Osasuna, su hombre ancla deambulaba por Ribadeo. Hasta allí se fue a recuperar el brasileño la fenomenal imagen que ofreció en pretemporada y que apenas se había vuelto a ver. Fue una tarde de verano en el Pepe Barrera, cuando el centrocampista, que no llevaba ni dos semanas en A Coruña, desmontó solito al Oviedo para, con un segundo tiempo de autor, añadir otro Emma Cuervo a las bien nutridas vitrinas blanquiazules. Los hinchas carbayones que abarrotaban la grada se quedaron con el partidazo del pelado que gobernaba al rival. Garitano también estuvo pendiente del duelo, y entre ese y otros de precampaña se convenció de darle la manija al nuevo para el estreno oficial. El Deportivo venció en aquel debut liguero, pero fue el Eibar el que mejor manejó el balón. Lo mismo ocurrió una semana más tarde, cuando al punto obtenido en el Villamarín no le acompañaron las sensaciones. Como resultado, al regresar del parón de selecciones fue Borges quien se repartió con Mosquera la medular.
Guilherme desapareció del once hasta que tocó viajar al Calderón, después no fue titular en la visita del Sporting y encadenó banquillo ante el Valencia y el Granada. Su concurso fue discreto en el Camp Nou y Balaídos, y también el día en que el Sevilla y Mateu tomaron juntos al asalto Riazor.
A partir de aquel espectáculo de magia arbitral (ahora ves tres puntos; ahora, no), el equipo cambió. Comenzó a mandar en los partidos, aunque regresara de su gira andaluza sin ningún botín. La Real se plantó crecida en A Coruña y retornó sin humos a San Sebastián. El conjunto de Eusebio, el de mejor fútbol de Primera en el tramo inicial, empezó a partirse por la mitad. A los visitantes les faltaba Zurutuza y en los locales apareció un doble pivote al que no le quemaba el balón. Una pareja que mezcló bien en el Bernabéu y que de vuelta en casa se exhibió frente al colista. Borges estuvo estupendo; Guilherme dio un recital.
Fenomenal efectividad de Çolak
El pasado fin de semana la pelota estuvo más rato en los pies del brasileño que en los de ningún otro jugador de Primera. El 12 % del tiempo efectivo de juego transcurrió con la bola en poder del 20 blanquiazul. Nadie en la máxima categoría dio tantos pases (123) ni tocó en tantas ocasiones el balón (139). En el resto de campos, quienes más se rozaron con el cuero fueron casi siempre zagueros, favorecidos por la pausa de sus equipos en el inicio de la transición. En Riazor, el Dépor también salió con calma, pero para iniciar el despliegue Garitano designó a un centrocampista y no a un central. El futbolista cedido (con opción de compra) por el Udinese se aplicó con efectividad. 93,5 % de acierto al pasar, solo superado por un soberbio Çolak. El turco, pese a su comprometido puesto en el campo fue el más certero de la jornada. A su espalda, Guilherme estaba en plan Ribadeo, cuando aún era verano y él acababa de llegar.