La prodigiosa cabeza del 22

Xurxo Fernández Fernández
Xurxo fernández REDACCIÓN / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

Borges lanza al Dépor y demuestra su facilidad para el remate en la suerte que estrenó su carrera goleadora

31 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

A principios de mes le faltó un pelo. Se suspendió en el aire y quedó a centímetros del balón. Por fortuna, Kendall Waston llegó como un tren por detrás, alcanzando la bola que Borges había dejado pasar. En el 94 de partido, el central tico metía a su selección en el Mundial y obligaba a Celsinho a cumplir: como había prometido, honró a su compañero con una cresta que aguantó un par de días antes de raparse por completo. Así, pelado, se plantó de nuevo en A Coruña para asistir al final de la era Mel y el inicio de la de Cristóbal, quien le dejó descansar en Copa para poder exprimirlo ayer.

El 22 blanquiazul resumió en Las Palmas la fórmula del nuevo entrenador. Empezando por su posición en el campo, encajado en un sistema con movilidad de acordeón. Con el cuero en pies del rival, Borges se emparejó muchas veces con Guilherme, doblando el muro en la medular. Durante la fase ofensiva, el costarricense cambió la compañía del brasileño por la de Valverde, acercándose, como de costumbre, al área rival. Su cabeza lisa se multiplicó en tareas de remate y destrucción. Volvió a liderar el apartado de victorias en duelos aéreos (cinco se llevó) y rescató al Dépor con la suerte que lo vio nacer.

Un testarazo deparó hace doce años el estreno goleador del tico. Fue a la salida de un córner, en el Mundial sub-17, al comienzo de la segunda parte de un encuentro frente a Ghana. De un saque de esquina a favor partió también el último tanto de su carrera hasta el momento; el segundo de los anotados ayer en el estadio de Gran Canaria.

Allí firmó el tercer doblete desde su llegada a Riazor hace casi cuatro años. Las dianas catorce y quince de su carrera en A Coruña. El origen de la primera victoria a domicilio del conjunto herculino esta campaña. La que rompe una racha nefasta que duraba desde el 5 de marzo en El Molinón.

«Necesitábamos ganar fuera»

«Necesitábamos ya una victoria fuera de casa», admitía tras el encuentro el bigoleador, «muy orgulloso» de un trabajo coral en el que se notó la mano de Cristóbal. «Ha tenido bastante efecto», reconoció Borges nada más concluir el choque.

Efecto en el grupo, pero también a título individual. Lo tuvo especialmente en Bakkali, otro de los destacados en una victoria balsámica. El belga no era titular en Liga desde la cuarta jornada y aprovechó el regreso al once. Fue el visitante que más dribló y chutó. Volvió loco a Michel hasta sacarle una amarilla, y lideró las embestidas coruñesas. Si el míster le enseña también a levantar la cabeza, el Valencia habrá ganado un jugador.