El Deportivo necesita cerrar ya su larga racha sin triunfo para adelantar al Las Palmas y al Levante
03 mar 2018 . Actualizado a las 16:17 h.«El partido contra el Deportivo es más difícil que cualquier otro, porque ellos tienen la obligación de ganar». Mendilibar plagió a Bordalás en la previa del encuentro de esta tarde. El técnico del Getafe había pronosticado el martes que el duelo entre su equipo y el blanquiazul sería el más complicado de la temporada por las necesidades del visitante. Un huésped que no se dio por enterado de tales urgencias y le regaló una plácida victoria al anfitrión en el Coliseo Alfonso Pérez. Después vinieron el empate de Las Palmas frente al Barça y la agónica derrota del Levante en Mendizorroza, así que el Deportivo al que asegura temer Mendilibar llega al sábado como llegó al martes, pero con una jornada menos para conseguir salvarse. Si vence, algo tan improbable como para no haber ocurrido en sus últimos once partidos, el conjunto coruñés pasará al menos unas horas en la zona de permanencia de esa competición para cojos que están corriendo los cuatro últimos de la tabla. El Levante (otro fin de semana con los seguidores blanquiazules pendientes de campos ajenos) no jugará hasta mañana, mientras que los de Paco Jémez visitarán Balaídos el lunes.
Lo que ocurrirá en cancha propia tendrá algo que ver con lo que Clarence Seedorf ha preparado en los dos últimos entrenamientos tras volver de la capital. El primero, a lona cerrada en Abegondo. El segundo, ayer mismo, con puertas de por medio en Riazor. En ambos, con los cámaras bajo sospecha para el técnico, celoso de lo que prepara como posible antecedente a su primer triunfo en cinco encuentros al frente. Si el entrenador del rival anunció ayer por la mañana una revolución en el once con el que venció al Villarreal, el holandés que dirige al Dépor planea responder también con retoques. La baja de Mosquera le impedirá calcar el once humillado en Getafe, y él pretende añadirle alguna otra rotación. Así, Borges formaría por primera vez de inicio, al lado de un Muntari que dejó buenos detalles en los aledaños de la capital, donde también evidenció falta de fuelle.
Con doble pivote o en rombo
En torno al ghanés surgen dos esquemas posibles: doble pivote o rombo. En el primero, junto al tico, para escoltar a Çolak. En el segundo, también a espaldas del turco, pero en solitario y con Adrián como interior por la izquierda y Borges en el mismo puesto por la derecha (quizá Seedorf haya descubierto una fórmula para que el 22 deje de sufrir ante los empeños de colocarle fuera de sitio). Todos los ensayos han incluido a Lucas y Andone en el frente de ataque. Para la zaga, quizá por fin Sidnei. El ninguneo al futbolista de mayor talla del plantel blanquiazul podría concluir esta tarde con una maniobra alentada por la inconsistencia demostrada el miércoles. No sería extraño que las rotaciones alcanzaran también a los laterales.
Los experimentos prosiguen, con el único aval de las buenas sensaciones dejadas frente al Espanyol (equipo que se encoge sobre manera lejos de su estadio) y la escuadra coruñesa consumiendo la parte más amable del calendario. Quedan por delante tres citas clave para intentar al menos la reacción. La próxima semana será en Girona y la siguiente en casa frente al Las Palmas. La primera llega esta misma tarde con la visita de un Eibar eufórico que pelea por disputar competiciones europeas jugando de memoria, fiel a su idea. El Dépor sigue buscando una que le saque del pozo, aunque sea unas horas.