Siniestro previsto de un Deportivo al ralentí

TORRE DE MARATHÓN

César Quian

El cuadro coruñés chocó contra el Numancia en un partido que se torció cuando todo iba de cara

08 dic 2018 . Actualizado a las 20:26 h.

Comenzaba a hacerse notar el hambre en los estómagos de los aficionados deportivistas que, sin embargo, al término de los primeros 45 minutos ya estaban saciados de fútbol. El 2-0 tenía a la grada satisfecha. El Dépor daba la sensación de ir sobrado y todo apuntaba a una nueva jornada de complacencia en Riazor, que volvía a ser inexpugnable. El único pesimista de camino a vestuarios era el arquitecto del equipo. «No me pilla por sorpresa», decía Natxo González sobre el empate logrado por el Numancia, cuando le tocó trasladar ante los periodistas lo que llevaba rumiando desde el primer tiempo.

«Ya lo iba detectando después del primer gol». Se refería el entrenador al gol de Edu Expósito. Tras un inicio arrollador del Deportivo en el que los numantinos, nerviosos por el escenario, apenas acertaban a combinar tres pases, llegó el gol del canterano. Tras el saque de centro, una vez más, el equipo dio síntomas de relajar el pie del acelerador. Un síntoma recurrente, como si los coruñeses prefiriesen ir por debajo de los límites de velocidad que marcan los partidos. Esa sensación la maquilló, al menos para el aficionado, el gol de Borja Valle. Generoso regalo de Diamanka que el berciano tuvo el detalle de no desperdiciar.

Pero Natxo no estaba contento, y tocó el dibujo para la segunda parte echando a Valle, que antes del descanso se encontró con el poste, a banda izquierda. Quería el control. Pero la gran pincelada la dio López Garai. La entrada de Alain Oyarzun removió el tablero y el canterano realista fue el encargado de plasmar los temores de Natxo en realidades. Esos temores que a Riazor ni se le pasaban por la cabeza en el intermedio.

¿Cuándo se torció todo? «Después del 1-0. No hay que ir al segundo tiempo para entender el empate del Numancia, aunque es verdad que podíamos haber hecho el tercero», fue crudo el vitoriano que tras la primera pregunta ya reconoció no encontrar una explicación a cómo se había esfumado dos puntos. «Se hablará de exceso de confianza. No puedo medir uno por uno si estábamos confiados o no». Acertó Natxo en como se leería el partido. No estuvo afortunado en los cambios, quiso echar el cerrojo al duelo con Bergantiños y volviendo al dibujo inicial y se encontró con el empate. Krohn-Dehli y Christian Santos no aportaron nada. Era demasiado tarde y el partido ya estaba irremediablemente donde interesaba al Numancia. Y aún así el Dépor pudo ganar.

Un accidente, toca aprender que también te puedes estrellar aunque circules por debajo del límite de velocidad.