Álex Bergantiños abrió el camino del triunfo con un tanto que dedicó a su hija, presente en El Molinón, que cumplió ayer 5 años
07 nov 2019 . Actualizado a las 16:17 h.No había cumplido una semana de vida cuando su padre acudió a las oficinas del club para retirar un carné a su nombre. Esa misma semana, con solo cinco días de existencia, la pequeña conoció el templo del deportivismo. Enfundada en un abrigoso buzo de borreguillo y una camiseta blanquiazul por encima, saltó al campo en brazos de su progenitor. El Dépor luchaba por ascender a Primera y lograba un importante triunfo frente al Sabadell. Daniela había llegado con tres puntos debajo del brazo.
Año y medio después, esa pequeña empezaba a soltar su simpática lengua de trapo cada vez que veía una marquesina del bus con la imagen del 4 del Dépor: «¡Papá, papá, ese es papá!».
El tiempo ha pasado y la rubia Daniela cumplió ayer cinco años desplazándose hasta Gijón para ver a su Dépor. Al de su padre. Y este no pudo elegir un mejor regalo para la pequeña que marcar un gol. El primero. El que abrió el camino de la victoria del conjunto coruñés a domicilio cuatro meses después. Y entre los miles de aficionados que se dieron cita en El Molinón, una joven coruñesa, casi de La Sagrada Familia -vive a escasos metros del barrio de su padre- gritó más que nadie, porque sabía que aquel tanto tenía una dedicación espacial. «Para ti, Daniela», dijo para sus adentros el capitán blanquiazul. Lo celebró como no lo hizo su autor, en un gesto de respeto.
«No marco muchos goles -el de ayer fue el décimo- y justo hoy que vino mi hija a acompañarme... Ya que no tuvimos fiesta de cumpleaños, al menos le queda la ilusión de haber visto marcar a su padre, que no es habitual», relataba el futbolista blanquiazul minutos después con una sonrisa delatora de la felicidad que sentía.
Fue la tarde perfecta. El partido perfecto. El campo perfecto. El gol perfecto. «Venir a un estadio en el que estuve tan bien el año pasado. Encontrarme con toda la gente del club. Sentí sensaciones diferentes. Y, encima, marcar el gol, volver a ganar fuera y poder dedicarle todo a mi hija...». Qué más se puede pedir... Que diría un buen coruñés.
«Si alguien se merece esto es Álex -destacó Natxo González tras el partido-. Era un día especial para él. Sé que había declarado que le gustaría regalarle un gol a su hija y mira por dónde lo consiguió. Me alegro mucho por él».
Pero este héroe de perfil bajo, al que los focos siguen incomodando, pronto cambia de registro y centra su discurso en el equipo, en la importancia de la victoria y en el futuro.
«Ahora vienen partidos muy importantes y sabíamos que ganar este era decisivo. Teníamos que romper la mala tendencia. Igual que la semana pasada sabíamos que había que ganar al Albacete para no complicarnos. Hicimos un buen partido en el que supimos sufrir y llevarnos los tres puntos. Día perfecto», enfatizó el capitán.