El Deportivo, víctima de una última jornada que debe quedar invalidada

TORRE DE MARATHÓN

César Quian

Los casos de coronavirus del Fuenlabrada provocaron una situación injusta que crispó a los clubes, adulteró la competición y perjudicó al equipo coruñés

20 jul 2020 . Actualizado a las 23:47 h.

Todo estaba previsto, en protocolos de ciencia ficción que luego se fueron modificando al gusto de los implicados en el final de liga: la empresa propietaria de los derechos de televisión, los grandes negocios detrás de la industria del fútbol, el deseo de los jugadores de mantener su vida normal y evitar las concentraciones que los aislasen de verdad... Hasta la Liga presionó para que hubiese partidos con público, con un coro de presidentes irresponsables saliendo al quite con el pretexto de que las gradas llenas mandarían un mensaje positivo para el turismo. Pero en realidad se estaba gestando una enorme chapuza para terminar la temporada a cualquier precio. Demasiados cabos quedaron sueltos, en manos de la suerte, sin que estuviese claro qué hacer con las jornadas unificadas si surgía un positivo. Por eso este lunes se generó una injusticia que crispó a clubes con muy diferentes intereses. Si la idea es que se disputen todos los partidos a la vez, ¿por qué se obligó a que se celebrasen todos los encuentros menos el de Riazor? Si el play off no puede empezar hasta que el Fuenlabrada agote el calendario, ¿por qué no se pararon todos los encuentros?

No hay debate alguno en cuanto a que el partido de Riazor nunca debía jugarse con seis jugadores del Fuenlabrada contagiados. Pero la gestión de la crisis deja muchas dudas. Y el apaño de la Liga no puede perjudicar al Deportivo, ni a ningún otro equipo implicado en la permanencia o el play off porque el final de temporada ya no se ajusta a los criterios de justicia que busca la planificación de las dos últimas jornadas en horario unificado.

La Liga ya creó una Primera de 22 equipos justo hace 25 años. Y no puede ahora perjudicar a ningún equipo que no hubiera descendido antes de que cambiasen las normas que rigen la última jornada. El Deportivo dio este lunes el primer paso de una batalla que tiene que librar sin titubeos y con todos los argumentos. Porque una liga adulterada no puede condenar a nadie al descenso.