Fran: «Quiero una cantera con seña de identidad y que sepa competir»

Dice que los jóvenes del Dépor han de tener unos valores con los que se identifiquen


Quince años después de colgar la camiseta del Deportivo, Francisco Javier González Pérez, Fran, volvió a Riazor. Su casa. Sus recuerdos. El campo en el que jugó durante más de 18 años. En donde logró sus mayores éxitos. También en el que sufrió sus mayores decepciones. Lo hizo con los nervios propios de un juvenil que va a debutar con el primer equipo. Pero también con esa ilusión del que quiere triunfar en su nuevo puesto. En este caso, en el fútbol formativo del Deportivo.

—¿Cómo ha sido ese regreso?

—Con muchos nervios. Dormí fatal por la noche. Y durante toda la mañana estuve con un cosquilleo en el estómago. Estoy con una ilusión enorme, pero, al mismo tiempo, noto la responsabilidad enorme que supone poner en marcha este proyecto en Abegondo. Sobre todo por los niños. Porque van a pasar por ahí centenares de pequeños con ilusiones y problemas. Y la máxima satisfacción será cuando alguno de esos críos, espero que muchos, lleguen a vestir la camiseta del primer equipo.

—¿Cuánto tiempo entiende que necesita para que se vean los primeros frutos de su proyecto?

—No lo sé. Se suele decir que cuatro o cinco años. Puedo estar de acuerdo. El problema añadido con el que nosotros jugamos es esta lacra del covid que nos persigue. De momento, este no va a ser un año normal. Y veremos en el futuro. De todos modos, es pronto para hacer cálculos. Quiero realizar un buen análisis de lo que hay. Porque una cosa es lo que pueda ver desde fuera o me puedan comentar en el club y otra lo que yo palpe. Y luego pues hay que poner en marcha las diferentes áreas, principalmente, la captación. De nada vale tener una formación muy buena si no aciertas con la captación. Todo es complementario. Pero bueno, quiero ponerme a trabajar ya para tomarle el pulso a Abegondo.

—¿No le parece que llega un poco tarde?

—Puede ser. Claro que estaría mejor haber venido con meses de margen. Pero hay que ver también que estuvimos confinados y, en este caso, de poco nos habría servido.

—¿Formación o resultados?

—Pues las dos cosas son importantes. Y no son excluyentes. Entiendo que si tienes una buena formación, los resultados llegan por sí solos. Pero para la formación también es muy importante que los niños sepan competir. Y la competición no se ciñe al fin de semana. Es de lunes a domingo. Durante la semana entre ellos y el fin de semana contra los rivales. De lo que tampoco podemos olvidarnos, y eso sí que innegociablemente está por encima del resto, es de la educación de los niños. La cantera del Dépor tiene que tener unos valores por encima de todo. Los niños tienen que saber qué escudo defienden. Conocer su historia. Defenderlo con honor y sentirse orgullosos de pertenecer a este gran club.

—Se formó como técnico en la cantera del City y estuvo muy cerca de la del Barcelona, ¿se pueden tomar ambos clubes como ejemplo pese a las enormes diferencias económicas que existen con el Dépor?

—Está claro que las limitaciones económicas te marcan. Pero también hay que tirar de imaginación. Todos sabemos que el club atraviesa un momento difícil. Lo tenemos asumido. Pero, entonces, ¿qué hacemos? ¿Cruzarnos de brazos y esperar que lleguen tiempos mejores? No. Lo que hay que hacer es buscar recursos. Plantear un proyecto que pueda generar dinero para restarle lo menos posible al primer equipo.

—¿Cuál es el sello que Fran quiere implantar en el fútbol base blanquiazul?

—Pues es una pregunta que me he hecho yo mismo muchas veces. He podido seguir de cerca tres de las mejores factorías que hay en el mundo: la del City, la del Barça y la del Madrid. Y me he hecho mi propia idea. Quiero una cantera con seña de identidad y que sepa competir. Hay que marcar un patrón de juego para todo el fútbol base, pero que no sea inflexible. Darle cierta libertad a los entrenadores. Luego, quiero que nuestros equipos tengan una intensidad alta en el juego, que crean en el estilo, que dominen al contrario y que sean generosos en el esfuerzo.

—Va a ocupar un puesto que durante años fue de Albert Gil, ahora directivo del club. ¿Cree que puede ser un condicionante para usted?

—Para nada. Albert va a ser una persona muy importante para mí, porque tiene una gran experiencia en el Dépor y me va a venir muy bien. Él ha hecho un trabajo excelente en algunas cuestiones, del que trataré de aprovecharme. Y, obviamente, hay otros apartados en los que no tendremos la misma opinión. Pero va a ser un apoyo, no un obstáculo.

—¿Llega con absoluto mando en plaza?

—Me han dicho que sí, pero no creo que sea el objetivo. El éxito del proyecto estará en que todos podamos aportar nuestro granito. Está claro que yo seré la cabeza visible y el que tenga que tomar decisiones. Pero es bueno saber escuchar y trabajar en equipo. Le pongo un ejemplo: yo creía que era mejor que el filial dependiera del fútbol profesional. Pero aquí había otra idea y no les falta razón. Me han hecho ver la importancia que tiene que esté también vinculado al formativo.

«Vengo con ganas de mirar al futuro; si alguna vez pude ofender a algún deportivista, pido disculpas»

Fue un ídolo como futbolista, pero ahora se examinará como técnico, responsable de la formación. Dice que no le podrá la presión

—Lo van a mirar con lupa.

—El más exigente conmigo seré yo. La mayor exigencia que tendré serán los niños. No defraudarlos. El resto es normal que juzguen, opinen, critiquen... Esto es fútbol. También le digo que si esto no funciona como deseo, el primero que lo admitiré seré yo. Vengo aquí a trabajar y a sumar, no a tener una jubilación dorada.

—¿Cree que su regreso puede generar alguna controversia?

—Le voy a ser sincero. Vengo con ganas de mirar al futuro; si alguna vez pude ofender a algún deportivista, pido disculpas. No quiero mirar al pasado. Lo di todo como jugador por este club y lo voy a dar ahora en mi nuevo puesto. Todas las actuaciones que uno hace tienen un contexto y un porqué que le dan sentido y son más sencillas de entender. Pero, de verdad, no quiero perder ni un segundo en remover el pasado. Miremos al futuro. E, insisto, si alguien se ha podido sentir ofendido, mis disculpas.

—¿Pensar en su hijo como blanquiazul es una utopía?

—Él está a un nivel ya casi profesional y ya influyen otras cuestiones. Cuando hace 6 años estuve a punto de venir, estaba previsto hacerlo con toda la familia y Nico iba a jugar en el Dépor. Al final, no pudo ser, y ahora todo ha cambiado.

—¿La cantera del Dépor tendrá fronteras?

—Ojalá un día podamos tener un once en el primer equipo formado por gallegos. Ahí es donde hay que centrarse: primero en A Coruña y luego el resto de Galicia. Pero no siempre en todas las generaciones se pueden cubrir todos los puestos. Entonces hay que estar atentos al resto del país.

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