
El Dépor despidió por la puerta grande la fase regular y tras todas las celebraciones posibles solo le queda el enfrentamiento a ida y vuelta con el Castellón. En juego, ser campeones de la categoría y puede que alguna que otra renovación.
Nunca se sabe, puede que Raúl Alcaina no estuviese en los planes del club y tras su actuación del domingo haya llamado a la puerta para que no se le busque una salida. Salva Sevilla hizo un gol muy parecido al que nos dejó sin Primera División cuando jugamos contra el Mallorca, y David Mella cerró la goleada con un gol marca de la casa; es puro carisma, en el terreno de juego y fuera de él. Por cierto, se queda, todo pinta a que Lucas aceptará el perdón de los que dudaron y el proyecto en la Hypermotion contará con el tridente que tantas alegrías nos ha dado.
Lo que también vimos en Riazor el pasado fin de semana fue una contundente respuesta del equipo frente al único conjunto que le puso colorado a lo largo de la temporada. Se acordaron de esa goleada encajada por los de Fran Justo y Millán; supongo que también recordaría Imanol Idiakez que su hermano estuvo al frente del equipo y no acabó la temporada. Sea como fuere, el Deportivo no especuló y fue a por todo desde el inicio. Antón Escobar hizo el gol de la honra sin saber que su equipo se mantenía a pesar de la derrota, once dianas para mi excompañero y amigo. Canela en rama.
Al día siguiente, la ciudad se despertó con resaca en un domingo soleado y caluroso de menos a más. A las siete de la tarde, Inés Rey hacía las paces con el club y volvía a teñirse María Pita de blanquiazul.
Antes, en la Torre de Hércules, sin bengalas pero con mucho en juego, El CD Marte se jugaba el ascenso. Un club forjado en el corazón de Montealto, presidido por el ya mítico y joven Oscar La Magia, y capitaneado por muchos otros clásicos del fútbol coruñés, con Baña en el banquillo, consiguió subir a Primera Regional; goles de Róber y Quillo para remontar el tanto inicial de Álex Pérez. Qué bonito es el deporte cuando se juega con pasión, sin entender de, ni atendiendo a categorías. «AMARTE bien, aMARTE bien; lo único que quiero es solamente aMARTE bien».