
Una semana eufórica en lo anímico para los deportivistas terminaba a golpe de viernes contra un rival directo por la salvación, a priori. Si miramos la trayectoria de estos últimos meses, podríamos decir que se encontraban dos dinámicas positivas en busca de conseguir el objetivo en fechas cercanas, y quién sabe si marcar un punto de inflexión.
Evitando suposiciones, de lo que estamos seguros es de que Óscar Gilsanz ha encontrado su once de gala, ese 1-4-3-3 asimétrico intentando contrarrestar la propuesta siempre agresiva (ataque-defensa) del Córdoba de Iván Ania. Pareció sorprender a algunos jugadores herculinos, más relajados de lo habitual, algo difícil de entender, pues el planteamiento del equipo andaluz poco ha variado con respecto al principio de liga. Además, habría que añadir el plan blanquiazul de generar superioridades en un carril central poblado por el cuadro cordobés, muy agresivo en los duelos. Todo ello dificultó el inicio de juego deportivista, sin identificar las debilidades del rival, los espacios. Tan solo Obrador, con alguna conducción excelente, y Yeremay encontrando a sus compañeros en profundidad asimilaban la oportunidad.
El partido transcurría sin mejoría hasta que Álex Sala sacaba una obra de arte desde la frontal y, como dice el refrán: «No hay mal que por bien no venga». El equipo del técnico betanceiro empezó a interpretar mejor los espacios, encontrando los carriles laterales con Yeremay y Mella, bien acompañados por Obrador y Ximo, y liberando directamente a los tres jugadores de dentro. Así llegó el empate. Soriano, lanzando en profundidad al canario, quien regaló el tanto a Zakaria en boca de gol. A partir de ahí, bastantes ocasiones generadas bajo la premisa de llevar el balón a los costados del Córdoba, incapaz de multiplicar las ayudas a medida que avanzaba el encuentro, pero que le sirvieron para llevarse un merecido y trabajado punto de Riazor. Nuevamente Diego Gómez y Hugo Rama aportaron lucidez, tal y como pasó en Oviedo. Quizá el problema sea la elección de otros nombres.