
El Burgos, que había ganado el pasado año en Riazor, volvió a cortocircuitar el juego blanquiazul, que al menos esta vez no regaló goles
25 ago 2025 . Actualizado a las 17:11 h.Cuando el reloj llegó al minuto 88, a más de un deportivista le vino a la cabeza lo sucedido hace un año, cuando su equipo acabó por entregarle la victoria al Burgos (0-2), con un regalo de Petxa en la salida de balón y un penalti postrero de Dani Barcia. Entonces, como ahora, el cuadro coruñés se había mostrado impotente para hacer daño a un rival replegado. Una tónica que se acabaría repitiendo a lo largo de la temporada. Y que anima a una reflexión para no tropezar otra vez en la misma pierda.
Esta vez comenzó bien el Dépor. Hidalgo sorprendió a Ramis con el posicionamiento de Yeremay, que ejercía prácticamente como segundo delantero, y el partido pudo definirse ahí, ya en el primer minuto. El periódico escribiría cosas diferentes si Yeremay hubiese ajustado su remate un par de centímetros más abajo de lo que lo hizo.
Este Dépor, a diferencia del pasado, es más equipo. Tiene mejores mimbres y está más hecho que aquel de Idiakez que se comportó como un elenco inocente durante los primeros meses de competición. Pudo adelantarse en esa de Yeremay y en la posterior de Zaka, no acertó, pero al menos luego no tiró el partido a la basura, como en épocas pretéritas.
En la segunda mitad, el Deportivo consiguió hundir a la defensa rival. Sobre todo tras la entrada de David Mella y de Charlie Patiño, que le dieron al equipo un cuchillo afilado por banda y un tenedor para pinchar el balón y hacerlo jugar sobre el césped.
Es solo el primer partido en Riazor y todavía quedan 40 jornadas por delante. Pero la sensación con la que el deportivismo abandonó Riazor es que su Deportivo vuelve a adolecer de recursos para hacer frente a rivales que se repliegan en campo propio. Queda una semana de mercado y al menos llegará un delantero que ofrezca una competencia real a Zaka. El neerlandés es otra de esas notas positivas del arranque del campeonato, ya que se le ve con una mirada más asesina.
Esta vez se superó el minuto 88 y el Burgos no se llevó el partido. Ese es el consuelo.