Yeremay los perdona a todos

TORRE DE MARATHÓN

Yeremay abraza a Charlie Patiño para dedicarle su gol al Mirandés
Yeremay abraza a Charlie Patiño para dedicarle su gol al Mirandés César Quian

El canario regresa al once para rescatar a un Dépor inconsistente, minimizar el error del penalti de Ferllo y dedicar su gol a Charlie Patiño, señalado en Huesca

20 abr 2026 . Actualizado a las 23:49 h.

Quizá a estas alturas del segundo curso, las clases particulares den ya para traducir «es de los nuestros» al inglés. La proclama de Antonio Hidalgo, en cualquier caso, puede servir para la próxima sesión de esos divertidos encuentros que el Dépor popularizó a través de su canal de YouTube. Yeremay y Charlie Patiño intentando hacerse al idioma del compañero. Escaso éxito en la pronunciación, pero un rato fenomenal. Como el del lunes noche, poco antes de las diez. Cuando el canario entró en ebullición y deshizo al Mirandés, repartiendo indultos y probando que en hora y cuarto se basta para devolverle al equipo la fe. En el colectivo y en él.

Pocas dudas podría haber en torno al futbolista del Polvorín, tasado fuera de mercado por sus pretendientes y por su club, pero las pubalgias siempre son un melón por abrir. Y las dosis de media hora de los últimos cinco partidos no habían despejado la incertidumbre sobre si a la lista de virtudes del pibe cabría añadirle una alta tolerancia al dolor. Ahora, sí.

El resto, son habilidades ya conocidas. Maldad pura con balón; tirando el caño a Bauza o lanzando a Mario Soriano a golpe de tacón. Fuegos artificiales. Se celebraba el retorno al once, desdeñando la amenaza de cumplir ciclo y quedarse sin viaje al Plantío. Su primera acción en el partido fue un manotazo (involuntario) en la cara de Javi Hernández, pero en Burgos lo van a sufrir.

Como lo padeció Juan Gutiérrez en el 70, cuando cometió el error de ir a buscarlo más allá de la medular. Yere lo citó de frente, apartó un poco la bola y echó a correr. Inalcanzable para el central. Llegó al área, atrajo marcas y pasó atrás. Gol de Bil Nsongo, calcando los protagonistas de otro anulado a instancias del VAR. 3-1 para desagraviar a la hinchada tras la flojera de la primera mitad.

El segundo había sido obra del propio portador del 10. En este caso, con doble perdón individual. Lo hizo de penalti, como Carlos Fernández en el 0-1 que Álvaro Ferllo sirvió en bandeja al rival. Undécimo tanto este curso, dedicado al fondo de armario. «Es nuestro Charlie y siente el club muchísimo. Hay que estar con los nuestros a muerte y Charlie es de los nuestros», dijo Hidalgo. Fue a buscarlo al banquillo su socio. Y lo abrazó. De Yeremay, with love.