Bil Nsongo, el héroe ideal

TORRE DE MARATHÓN

Nsongo Bil, protagonista del ascenso del Deportivo con dos goles frente al Valladolid
Nsongo Bil, protagonista del ascenso del Deportivo con dos goles frente al Valladolid César Quian

El fabrilista pone una pica de la cantera en este día histórico tras imponer su voluntad para seguir en el Dépor, a donde llegó por un visado denegado

25 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando en unos años se repasen los días de gloria del Deportivo, buscando héroes de los que hablar, podrá contarse que Bil Nsongo estaba en Zorrilla de casualidad. No una carambola reciente, sino una de cocción lenta, iniciada tres años atrás. El ariete camerunés acababa de alcanzar la mayoría de edad y aún militaba en el Laussane, en la segunda división de su país. Hizo nueve goles en doce partidos y en verano se marchó al Congo, como capitán de la selección sub-20, para disputar los peculiares Juegos de la Francofonía: los leones indomables vencieron a Burkina Faso en la final.

Bil continuó llamando la atención y regresó a casa con varias propuestas para mudarse a una competición mejor. Contactaron desde Turquía y Nigeria, pero el club que tomó ventaja fue el Amiens. La Ligue 2 es tentadora para cualquier jugador africano que busque un trampolín; sin embargo, el punta no llegó siquiera a probar. Con todo pactado para el viaje, Francia vetó su traslado y el futbolista tuvo que quedarse en Camerún. Eso sí, en una categoría superior. Fueron las calabazas recibidas en otros destinos y la condición de «poco fiable» con la que la embajada gala marcó la petición de visado lo que llevó al chaval a incorporarse al Canon Yaundé, equipo histórico de su ciudad natal.

Así fue posible que, cuando finalmente se dio el salto a Europa, el destino fuera distinto al que por idioma y afinidad parecía el idóneo. Bil, La pólvora, Nsongo, como lo bautizó una publicación especializada tras la sensacional racha anotadora por la que atravesó a finales de la temporada 23-24, llegó a Abegondo junto al central Fadil Montapon. Ambos pasaron un curso de test en el Fabril.

El defensa se fue, y el delantero estuvo a un pelo de no seguir; en buena parte, por las reticencias del propietario de su pase. Y ahí llega el segundo giro en la historia que acaba con dos goles memorables en Valladolid. «El tema de Bil está en el aire —compartió el pasado verano Ismael Arilla, director de cantera blanquiazul—. En principio no íbamos a ejecutar la opción de un año más, pero tiene mucho interés en seguir aquí. Con su entorno han pedido que busquemos una solución con el club de origen». Semanas después llegó el acuerdo, por el 80 %, y un contrato por dos temporadas, con opción para el Dépor de prorrogar otras dos. Más de diez millones de cláusula de rescisión. Se puede quedar corta, si el asunto sigue así.

Siete goles en las primeras seis jornadas con el filial le fueron dando un crédico que explotó en el peor mes blanquiazul. El Deportivo se bajó de las plazas de ascenso directo en un diciembre negro durante el que Bil Nsongo se estrenó con el primer equipo durante una cita copera en Sabadell. También debutó en Liga (en Andorra), pero la explosión llegó a partir de marzo del 26. Goles, titularidades y, a partir de Ceuta, la condición de asiduo al once inicial. Con ella se plantó en Pucela, abriéndole a la base la puerta de par en par. Su nombre no aparecerá en el muro donde se registran los canteranos que han llevado hasta el final su carrera en blanquiazul: toda su etapa formativa discurrió en Camerún. Aún así, esas dos dianas —a balón parado y en una contra, asistido en ambas por Luismi Cruz; apuntado queda para cuando se repase la historia— alimentan la idea de hacer de la base un pilar. Queda inaugurado el canal entre Primera y Primera RFEF, por donde el primer equipo aún se movía dos campañas atrás. Cortó la cinta un chaval de Yaundé; héroe de una ciudad a la que llegó por azar.