¿Cómo gestionar el regreso de los canteranos a la base?

CANTERA

CESAR QUIAN

Varios psicólogos analizan cómo manejar la vuelta a las categorías inferiores de los canteranos que han jugado con el primer plantel del Deportivo en pretemporada

20 ago 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

De vuelta con sus compañeros. Así comenzaron la semana (excepto Jairo y Dani Barcia) los jóvenes jugadores con los que contaba Borja Jiménez en la pretemporada. Brais Val, Mella, Marcel, Puerto, Tim Caroutas y Ochoa se entrenaron a las órdenes de Gilsanz en el Fabril. Rubén López hizo lo propio en el juvenil de Manuel Pablo. Ante el riesgo de que este regreso a la categoría que les corresponde oficialmente pueda afectar a su rendimiento inmediato, José Barcia, psicólogo especialista en deporte, aconseja «que vean el cambio como un proceso formativo y que se den cuenta de que el alto rendimiento es esto: te dan oportunidades y hay altibajos». El psicólogo hace hincapié en «ajustar las expectativas» para que se pueda ver esta situación como un reto y no como «un momento de crisis». Los mencionados futbolistas han experimentado este proceso que, según Barcia, se puede dividir en dos partes.

acompañamiento

«Con una única mentira, los jugadores pueden perder la motivación»

La primera mitad del camino se centra en el acompañamiento por parte del club o del cuerpo técnico. «Si al jugador se le explica que se está esperando de él para poder volver, si la pretemporada fue una fase, pues hay que tenerlo en cuenta porque la perspectiva de cómo lo pueden vivir es diferente. En caso de que no haya explicación, el jugador puede perder la motivación» concluye Barcia. Otro de sus compañeros de profesión, Pepe Velo, profesor de psicología de la escuela gallega de entrenadores, tiene claro que «un jugador puede estar maduro a nivel deportivo y dar el salto, pero ser inmaduro a nivel psicológico. Por eso mismo, los responsables de la formación deportiva deben ser honestos con ellos. Con una única mentira pueden perderle para siempre». Además de conocer al jugador técnicamente, los entrenadores deberían conocer por dentro al jugador, ser cercano y «dedicar tiempo en él no es perderlo», termina por decir Velo.

ámbito personal

«Fijarse objetivos a corto y medio plazo»

La segunda parte se centra en el entorno. Este ámbito es muy importante. «Cuando los padres dejan de ser padres y quieren ser entrenadores surgen muchas frustraciones y pueden originar un desequilibrio psicológico», afirma Pepe Velo, quien tiene claro que la presencia de «un psicólogo deportivo en la base es importante para tener reuniones con los padres y explicar estas situaciones y así no puedan meter la pata». El Deportivo cuenta con un profesional de este perfil, que realiza su trabajo con las categorías inferiores.

Esta generación de futbolistas ha despertado la ilusión de la afición blanquiazul. Una situación en la que los dos psicólogos recomiendan a los jugadores «centrarse en el momento actual». «Focalizar en lo que depende de cada uno de ellos y trabajar con sus rutinas, con sus entrenamientos tanto físicos como mentales y fijarse objetivos a corto y medio plazo», afirma José Barcia.

alternar con el filial

«Deben tener claro cuál es su verdadero equipo»

Casos como el de Yeremay, la temporada pasada, o Jairo y Dani Barcia en este inicio de curso (están alternando entrenamientos y partidos entre el primer equipo y el Fabril) deben tener una comunicación constante con el cuerpo técnico. Velo asegura que la honestidad es clave para dejar claro cuál será el rol del jugador durante el curso: «Que tengan claro cuál es su verdadero equipo. Si suben, es un aprendizaje, una experiencia y un proceso normal. Si no lo ven así, malo». Rubén Domínguez, también psicólogo deportivo, considera que esta situación «debería de servir de motivación y pensar que está cerca de llegar, pero no puedes verlo como que estuviste y ya no estás». En su paso por el Celta B, Domínguez asistió en primera persona a la situación de varios jugadores incluidos en la dinámica de primer equipo. «Acumularon 20 o 30 días sin venir a entrenarse, pero la experiencia de estar con futbolistas profesionales les permitía crecer» concluyó.

Diez realidades distintas para los nuevos cachorros

El pasado 23 de julio, el Deportivo disputó su primer encuentro de pretemporada en el campo de Ponte dos Brozos, en Arteixo. Allí estaban sobre el terreno de juego ocho canteranos, que ahora viven realidades muy diferentes. Dos más se sumaron luego.

En el Teresa Herrera, ya solo quedaban dos en el banquillo del primer equipo. Son Jairo, que está gustando mucho al cuerpo técnico por su desparpajo, y Yeremay, del que no se descarta que pueda salir cedido. Ambos, aunque resisten en las convocatorias de Borja Jiménez, también están jugando partidos con el Fabril.

En lo que respecta a los todavía juveniles David Mella y Martín Ochoa, su caída se debió a causas médicas. Ambos sufrieron percances físicos, aunque en el caso del riojano ya está de regreso y esta semana ya volvió a entrenarse con el primer equipo. La situación de ambos es todavía más peculiar que la del resto, ya que podían actuar en tres equipos diferentes (juvenil, filial y primer equipo).

Seguramente el jugador que está viviendo una mayor montaña rusa de emociones es Dani Barcia. El central zurdo iniciaba la pretemporada como uno de los cuatro centrales del primer equipo, aunque posiblemente con licencia del filial para tener siempre la posibilidad de jugar y no sufrir Peridis largos de inactividad. Sin embargo, tras unas semanas, fue relegado al Fabril por decisión del club. Hay equipos interesados en su cesión.

Marcel, Tim Caroutas y Puerto son tres recién llegados, pero convencieron desde el primer día. Los tres apuntan a titulares en el filial, pero su participación con el primer equipo ha desaparecido desde que Borja Jiménez ha aumentado el minutaje de sus jugadores más importantes. En cuanto a Brais Val, está en la línea del pasado curso, alternando entrenamientos entre primer y segundo equipo; mientras que el juvenil Rubén López regresó al filial tras su debut ante el Atlético Arteixo.