Recuperar el antiguo esplendor

La Voz

VIGO

M. MORALEJO

A los mondarizanos les gustaría que el viejo Gran Hotel volviese a abrir sus puertas como tal La rehabilitación del Gran Hotel de Mondariz Balneario, cuyos propietarios piensan convertir en un edificio de apartamentos y pisos de lujo, ha sido acogida por los vecinos de la villa con sentimientos encontrados. Desean que se recupere el inmueble que tantos años de esplendor dio a la localidad, pero les gustaría que volviese a ser lo que era en el pasado. El anuncio de su próxima reconstrucción ha devuelto a la memoria los recuerdos de una época pasada devorada por el fuego.

02 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

S. QUEIMALIÑOS MONDARIZ. Corresponsal Hablar del antiguo Gran Hotel de Mondariz-Balneario es hablar de una época de esplendor que ni los vecinos ni los responsables municipales quieren dejar en el olvido. De hecho, su objetivo es devolver al municipio la proyección internacional que tuvo en su día y ese aura de grandeza que nunca llegó a perder del todo. La decadencia se inició en el año 1973 cuando el Gran Hotel desapareció presa de las llamas. Una leyenda negra rodea este suceso ya que, aunque nunca se llegó a demostrar, se sospechó que el accidente pudo ser provocado «porque en aquella época no daba muchas ganancias». Los vecinos recuerdan con pesar lo sucedido aquel nueve de abril de hace 27 años pasadas la una de la tarde, cuando las llamas devoraron el edificio construido en 1898. Un suceso que se vivió como una tragedia ya que, por aquel entonces, todo el pueblo vivía directa o indirectamente del Gran Hotel, desde los que trabajaban en el servicio hasta los diferentes alojamientos que había en la zona, algunos de ellos todavía en activo, pensiones que alojaban a todos los visitantes que se acercaban al municipio a «tomar los baños». La mayoría de los visitantes procedían del vecino Portugal «gente con un gran poder adquisitivo y miembros de la aristocracia». Todavía hoy en lo que queda del impresionante edificio se puede respirar un poco de aquella atmósfera que durante años, desde su construción hace más de un siglo, fue una cita obligada para la flor y nata de la intelectualidad y la política. El anuncio de que se va a convertir en un edificio de apartamentos y pisos de lujo no es acogida con excesivo entusiasmo por los vecinos, aunque no dudan en reconocer que lo más importante es rehabilitarlo y «quienes tienen que decidir son sus propietarios». Sin embargo, apuntan con nostalgia que lo ideal es que «volviera a ser el mismo hotel de siempre».