Entre los «flecos» pendientes figuran la mejora del sistema de bombeo y la eliminación de olores La estación depuradora de aguas residuales del Lagares no funcionará al cien por cien hasta finales de año. La inauguración de la ampliación de las instalaciones, hace apenas un mes, dejó pendiente «flecos» como la mejora del sistema de bombeo y la eliminación de olores. Seragua no se hará cargo de la totalidad de la planta hasta que no concluya la obra.
08 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Los equipos mecánicos y desodorantes de la depuradora son esperados como agua de mayo por los vecinos del entorno. Confían en que, una vez que funcionen las aspiraciones a pleno rendimiento, se reduzcan los malos olores actuales. Entre tanto, los habitantes de la zona siguen dependiendo de la fuerza y dirección del viento, a las que se suma la pantalla vegetal. Otra las obras pendientes, la mejora del sistema de bombeo, es necesaria para lograr que las instalaciones funcionen de forma más rápida. Según el concejal de Medio Ambiente, Amador Fernández, la escasa carga contaminante de fecales que contiene el agua provoca una depuración más lenta. Este hecho llevó a su concejalía a encargar un estudio para conocer el número de manantiales que vierten al alcantarillado y por tanto van a parar a la depuradora. De momento, el avance del estudio constata que la mayoría de esos manantiales se encuentran situados en la cabecera del río Lagares, en la parroquia de Cabral. Una vez concluidas la totalidad de las obras, calculada en principio para finales de año, la empresa concesionaria Seragua se hará cargo del control de la ampliación. Entre tanto, continúa con la gestión de la primera fase.