EL CELTA, CON LOS NIÑOS DEL XERAL. En la planta de pediatría del Hospital Xeral-Cíes ayer hicieron falta menos medicamentos y se registró menos malestar entre sus jóvenes y temporales inquilinos. Los integrantes de la plantilla del Real Club Celta hicieron posible ayer esa especie de milagro afectivo, ya que con su presencia los pequeños pudieron olvidar durante un tiempo el motivo de su estancia y vivir una experiencia que les será muy difícil de olvidar. Karpin, Mostovoi, Gustavo López, Catanha, Luccin, Maurice, Yago, Vagner, Doriva... y prácticamente toda la plantilla celeste ofrecieron a los niños, además de autógrafos, bufandas y fotografías, un momento de cariño antes de desplazarse a Sevilla para jugar su próximo encuentro y viajar a sus hogares para pasar la Navidad. «Tendríamos que hacer este tipo de visitas más a menudo. Los niños siempren necesitan cariño», dijo un gratamente impresionado Gustavo López, como muestra de la experiencia vivida. OTRA FIESTA CELESTE EN RIANXO. En la tierra natal de Castelao también hubo en las últimas horas otra gran cita celeste. La peña celtista Rianxeira alcanzó sus cinco años y eso había que celebrarlo. Jesuli, Coira y Gudel fueron los encargados de felicitar el cumpleaños en persona y desear muchos más, incluso a golpe de bombo como lo hizo el jugador andaluz o a los acordes de la gaita como probó el joven canterano gallego. OTRA DE MÚSICA y de ballet la que vivieron ayer los 1.500 escolares que invitados por Caixanova pudieron ver en carne y hueso la obra Cascanueces a cargo de los componentes del Teatro Hermitage. Y es que no sólo de fútbol viven los niños.