ROBERTO RELOVA CRÍTICA MUSICAL
04 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Un lujo. La Sinfónica de Galicia es la mejor orquesta de España, y su director, Víctor Pablo Pérez, un consolidado maestro. Adiós a los complejos. El resto del país observa a Galicia con cierta perplejidad. Se ha conseguido estabilizar dos orquestas y con los dos directores más importantes de nuestro panorama, aparte del milagroso Festival Mozart. Una noche en el Centro Cultural Caixanova que nadie podrá olvidar, el final apoteósico de aplausos y bravos emocionó hasta el último rincón del teatro. Víctor Pablo es un modelo de inteligencia, de trabajo, de rigor, en su planificación no hay lugar para los respiros, nada es gratuito, y nada de concesiones al público. Y así ha sido desde siempre, lo demuestra en la elección de los programas. Debussy abría la primera parte, Lïenfant prodigue, orquesta y solistas protagonizaron una obra emblemática para el impresionismo. El colorido orquestal, los propios juegos y contrastes interiores fueron el denominador común del planteamiento del director y control absoluto vocal. Amanda Roocroft, Michaels More y Joan Cabero, voces de lujo, llegaron a la máxima compenetración con la partitura y la orquesta. El Réquiem de Fauré fue lo más intenso de la noche. El coro de la sinfónica logró momentos bellísimos, de una poética intimidad, magnífico y modélico en una partitura compleja. Amanda Roocroft fue un sueño, ya en Debussy ofreció momentos gloriosos, pero en el Pie Jesu nos estremeció a todos. Con una voz profunda, de extraña belleza, inundó su canto de poesía, de melancolía, de ternura. Emite con naturalidad, proyecta su voz hacia un mundo mágico, expresiva, música ante todo, la cantante inglesa intenta moldear desde su interior la línea vocal para emitir no sólo sonidos, también un mensaje espiritual. Impresionante el comienzo del Pie Jesu, una precisión casi de relojería, director y orquesta la envolvieron en un momento de belleza imposible de definir, sin lugar a dudas Roocroft es una de las cantantes más importantes del mundo. El publico no pudo respirar con la entrada de Anthony Michaels-Moore, con una poderosa voz de barítono-bajo cantó un estremecedor Libera Me, una parte del réquiem que se acerca más a una canción de amor. Fue un lujo de producción, cantantes, coro, orquesta y director se fusionaron en la magia de la música, y todos lo disfrutamos felizmente vivos. ROBERTO RELOVA es director del Conservatorio Superior de Música de Vigo