Los agricultores de Vilas están preocupados por los destrozos ocasionados por el ganado vacuno suelto, que vive al aire libre en la Sierra del Galiñeiro
13 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Los vecinos del barrio de Vilas de la entidad local de Morgadanes, en Gondomar, están desolados por los destrozos que causan en sus cultivos las manadas de ganado que viven en estado salvaje en los montes del entorno. Los animales, principalmente vacas, ante la escasez de pasto en la Sierra del Galiñeiro, invaden los campos cultivados, comen los frutos, pisan los sembrados, destrozan los cierres, echando por tierra el esfuerzo de los sufridos agricultores. Los afectados han presentado denuncias ante la Guardia Civil y ante la entidad local que, a su vez, lo ha puesto en conocimiento de la Subdelegación del Gobierno, el Concello, Medio Ambiente y Sanidad Animal, al objeto de buscar soluciones conjuntas a esta problemática. Difícil de controlar El portavoz del PSOE de Gondomar, Manuel Núñez Sestelo, afirma que este ganado es muy difícil de controlar porque no temen a las personas y, en muchos casos, adoptan posturas agresivas y sumamente peligrosas. Para mayor complicación, sus asaltos a los cultivos los realizan preferentemente en horas nocturnas, lo cual impide una defensa efectiva de los sembrados. Sestelo afirma que este ganado está perfectamente saneado y controlado y puede ser identificado con el fin de exigir a sus propietarios que responda de los daños que hayan producido. Son también un problema de seguridad vial, puesto que la presencia de estos animales, a veces de forma inesperada, en la calzada ya ha provocado más de un accidente y de graves consecuencias. Iniciativa Desde el PSOE, se promoverá ante el pleno el estudio y puesta en marcha de una normativa que regule esta situación, conciliando los intereses de ganaderos y agricultores, acotando zonas de pastoreo, redistribuyendo reses según las características del monte y optando por soluciones puntuales que eviten los daños a los cultivos, garanticen la seguridad de los vecinos y no menoscaben los intereses de la ganadería tradicional. Sestelo considera que este problema tiene que atajarse en colaboración con la Xunta y el resto de los sectores implicados. Considera que es una fácil de resolver, ya que los organismos oficiales implicados en el tema disponen de medios suficientes para alcanzar el deseado control y devolver la tranquilidad a los vecinos de Vilas.