LA GOTERA | O |
03 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Es una gozada pasar frente al edificio del nuevo Centro Social de Caixanova. La rehabilitación es espléndida y, una vez desaparecidos los andamios, es fácil darse cuenta de las joyas que nuestra ciudad guarda o esconde de un pasado constructor excelente. Esconde o tiene disfrazadas porque la verdad es que en los últimos años estupendas piezas arquitectónicas del modernismo de preguerra han comenzado a perder los estúpidos maquillajes y reformas que sufrieron en los años sesenta y setenta. Poco a poco la ciudad empieza a ofrecer una visión de fachadas digna de una guía para ser visitadas. La antigua casa de los Bárcenas, ahora recuperada para Centro Social de Caixanova, fue en su día la primera sede de la Caja de Ahorros Municipal de Vigo y luego un batiburrillo de pisos, salas de exposiciones, galería comercial, sede de la Fundación Penzol¿Ahora ha recuperado su antigua dignidad y su casi totalidad arquitectónica. Digo casi, porque ha quedado ese pegote de rincón comercial, imposible de recuperar para el disfrute público. Lástima que los acuerdos no fueran posibles. Es un lunar que ridiculiza más a los comerciantes que a la entidad financiera. Ni siquiera ha sido posible restaurar esa parte de la fachada que sigue siendo patrimonio del feismo. Si al menos esas tiendan se desprendieran de sus aluminios, mármoles verdes y escaparates anacrónicos, el conjunto alcanzaría toda su dignidad y las propias tiendas otra prestancia. Este edificio es otra joya que Caixanova añade a su patrimonio. Un patrimonio que Julio Férnandez Gayoso ha sabido recuperar, no solo para la entidad, sino para toda la ciudad. Y la ciudad deberá agradecérselo.