OPINIÓN | O |
07 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.CUANDO los científicos comenzaron a investigar las propiedades de los ácidos grasos insaturados y en concreto los «Omega-3», tras descubrirlos en la sangre de los esquimales de Groenlandia, que poseían una tasa de mortalidad muy baja por enfermedades cardiovasculares, aún ingiriendo altas cantidades de grasa en su alimentación; de manera inmediata se relacionó con el pescado, cuyos aceites son ricos en estos ácidos grasos y tienen una influencia positiva en la alimentación habitual para la prevención de la arteriosclerosis. Pero además, los ácidos grasos Omega-3 tienen unos beneficios nutricionales en la inhibición de determinados mensajeros químicos de marcado carácter proinflamatorio y de la agregación plaquetaria, ejerciendo efectos positivos porque reducen de manera sensible el daño en los vasos sanguíneos en los procesos de trombosis, y contribuyen a prevenir la arritmia cardiaca. Lo cierto es que una buena salud cardiovascular se conseguirá, además de practicando deporte, consumiendo productos que, como los pescados, son ricos en ácidos grasos poliinsaturados, tal como el ácido linolénico. También los japoneses, que consumen entre 100 y 250 gramos diariamente de pescado, tienen un alto nivel de ácidos grasos esenciales Omega-3, ácidos (eicosapentanoico EPA) y (docosahexanoico DHA), los poliinsaturados más importantes de la familia. Así, estos ácidos abundan en el pescado azul y blanco, siendo constituyentes estructurales de todas las células y poseyendo un marcado carácter antiinflamatorio y antiagregante plaquetario, siendo sintetizados principalmente por el fitoplanton y las algas marinas, incorporándose los lípidos de las especies acuáticas, tales como los peces y los mamíferos marinos, particularmente aquellos que habitan las aguas frías del Ártico, a través de la totalidad de la cadena alimentaria y la dieta. Por todo ello, el consumir productos derivados de la pesca en todas sus variedades, además de suponer un enriquecimiento importante de la cultura gastronómica en algunas regiones de todo el mundo, puede llevar consigo una sustancial mejora en la salud de las personas.