Contactos con tacto

| ANÍBAL BARBÓN |

VIGO

PERISCOPIO

24 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Uno, que tiene plantados ojos y oídos en mil y un garito, recibió ayer con sorpresa noticias frescas de su corresponsal ourensano. Se trató de un condumio con afamados comensales, tres para más señas, dos de los cuales tejen su lana en Vigo. Manoel Soto (líder de su propio partido de progresía y ex alcalde olívico) compartió mesa y mantel con Antonio Troitiño, uno de los socialistas recientemente desheredado por obra y gracia de la jerarquía de su partido. Como nexo entre ambos, o como árbitro, o sólo para compartir conversación, Pedro Costas, conocido empresario vigués bien relacionado con prebostes inmobiliarios. Cuenta mi agente secreto que, por lo apasionado de la conversación, se diría que el asunto a tratar (fuera el que fuera) semejaba de importante calado. Veremos. Cuentan que algún militante socialista (vigués, claro) se ha pasado las últimas semanas estudiando de manera sesuda los estatutos y normas internas de la organización del puño y la rosa. Trataban de averiguar si el invento este de la gestora tiene fecha de caducidad y, por tanto, se puede exigir con mayor o menor ímpetu la convocatoria de elecciones internas a una nueva ejecutiva. Tras muchas horas de lectura y alguna consulta, el resultado es que será mejor esperar y tomar buena nota de los pasos de este organismo de urgencia. De momento no hay por dónde meterle mano. Y hay resquicio legal para que el PSOE local sea intocable hasta después de las elecciones generales. Luego, habrá que ponerle el cascabel al gato.