EL PERISCOPIO | O |
22 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.En todo esto de la crisis lo que está claro es que por mucha planificación que haya las piernas tiemblan y se producen fallos. Y si no que se lo digan a Lois Pérez Castrillo. Si la semana pasada era Ventura Pérez Mariño el que en su operación cese se olvidaba de darle el finiquito a dos de los siete concejales del BNG, ayer Castrillo en su ímpetu por poner en marcha la maquina fumigadora contra alcaldes aparecía en el registro sólo con su firma en el escrito con el que el BNG pide la celebración de un pleno para abordar la crisis. Y es que dicen que está el ex alcalde tan motivado que hasta le sobras sus otros seis compañeros. Aunque haya esos nervios también hay tiempo para comer. Los ediles del PSOE, o al menos parte de ellos, los más nuevos para concretar, se daban cita ayer en un restaurante italiano de la ciudad, para probar su menú mientras le daban a la lengua. Hasta ahí todo normal, pero lo que no pegaba mucho en estas circunstancias es el lema del local: «Todo por la pasta». Hay casualidades que matan.