Análisis | Unos presupuestos en alerta roja Si tumban las ordenanzas fiscales con el PP, los nacionalistas provocarán un quebranto de 2,5 millones de euros que afectará a los pagos del personal y de las empresas concesionarias
10 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?l día 24 habrá un pleno decisivo en el Concello. O los ex socios entierran el hacha de guerra o la ciudad lo va a pagar. Si el BNG se une al PP y vota en contra de las ordenanzas fiscales puede poner al Concello al borde de un crash económico durante el 2004. Lo que está en juego es algo más que un supuesto castigo político. Se trata de la aplicación del IPC (un 3,1%) a todos los impuestos y tasas municipales. La nueva ordenanza fue aprobada inicialmente en septiembre con los votos de socialistas y nacionalistas. Ahora mismo se están estudiando las alegaciones presentadas durante el período de exposición pública y, a final de mes, se someterá el documento a aprobación defintiva. La subida prevista del 3,1% representa 2.480.000 euros. Sin ellos no se puedea cuadrar con normalidad el capítulo de ingresos en los presupuestos. El quebranto sería enorme para el Ayuntamiento: habría problemas para actualizar los salarios de los funcionarios y el personal laboral, los pagos a las empresas concesionarias (muchos contratos tienen cláusulas de actualización) y se retraerían todavía más las inversiones. ¿Se atreverá el Bloque a cambiar su voto? Fuentes del PSOE aseguran que sería «una auténtica irresponsabilidad» que no le haría tanto daño a ellos como a la ciudad. Sin embargo, el temor está ahí por lo que consideran una «peligrosa deriva» de los nacionalistas. El papel de los populares está más claro, porque ya votaron en contra en septiembre. Dimisión Aunque la ley lo prevé, el alcalde Ventura Pérez Mariño no va a plantear una cuestión de confianza si no se aprueban las ordenanzas fiscales. Tendría que dimitir. Lo que hará será seguir adelante con los presupuestos (presumiblemente se llevarán a pleno en diciembre) y las ordenanzas que están en vigor actualmente. El regidor lo tiene claro: no dimitirá, en todo caso le echarán. La cuestión de confianza llegará con los presupuestos si BNG y PP no los votan. Ambas formaciones estarían obligadas a presentar una moción de censura o, en el plazo de un mes, los presupuestos quedarán aprobados automáticamente.