?ntre los puntos de fricción hay cuatro que sobresalen: El urbanismo. Fue el obstáculo que dificultó el pacto y, a la postre, lo que acabó por romperlo. Sobre la mesa está pendiente un plan general que se diseñó en la época de Castrillo. A los socialistas hay recalificaciones que les parecen excesivas. 2 El interés partidista. El BNG teme un efecto Lugo, que Ventura Pérez Mariño se consolide. Por ello denuncian la actitud presidencialista del alcalde y apuestan por un bigobierno en función de los votos. 3 La cuestión personal. Hay quien piensa que BNG y PSOE han ido demasiado lejos escenificando la ruptura de un matrimonio condenado a entenderse. Desandar lo andado llevará tiempo; y olvidar algunos insultos de ciertos concejales, más. 4 El idioma. Aunque no ha sido determinante y parece un debate menor, lo cierto es que el Bloque lleva mal que Pérez Mariño no se esfuerce en hablar gallego.