ANTÍPODAS | O |
29 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.ESTA SEMANA se celebró el Día contra la Violencia de Género y el Ayuntamiento organizó unas jornadas con el lema El otro terrorismo . Nunca me ha parecido apropiado llamarle violencia de género a la violencia contra las mujeres. Desconozco las razones, aunque puedo suponerlas, por las que las feministas anglosajonas, impositoras del vocabulario, optaron por esa denominación, que hasta en inglés es incorrecta. En su idioma el género es, ante todo, una categoría gramatical por la que se clasifican los sustantivos, los adjetivos, etcétera, en categorías: aquí masculino, femenino y neutro. Tiene otras acepciones, pero ninguna se ajusta al uso que comento. La confusión en los nombres revela confusión en los conceptos. Pero a esa confusión, ya en boca de todos, el lema aportado por el Concello añade otra. La inclusión de la violencia contra las mujeres dentro del fenómeno terrorista muestra un afán por hiperdramatizar algo que no necesita pluses de drama, y tiene el efecto de desdramatizar el terrorismo. Indica que hay un cacao mental importante. No es fácil elaborar una definición del terrorismo en todas sus variantes, pero el terrorista, y remito a la excelente Una historia del terrorismo , de Walter Laqueur, trata de imponer por la violencia a la sociedad sus delirios políticos o religiosos. Los maltratadores y asesinos de mujeres se mueven en otro ámbito. Claro que emplean la violencia, pero también lo hacen otros criminales. Si fuera terrorista la violencia contra las mujeres, lo serían otras muchas, y si todo es terrorista, al final nada lo es. El abuso del término lo despoja de significado. Tal vez en el Ayuntamiento optaron por un lema sensacionalista que resultara impactante. Pues impactar impacta, pero mal. No ayuda la comparación a afrontar intelectualmente ninguno de sus términos.